El avión… circo

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A ver, a ver… Ahora resulta que el avión presidencial, “que no tiene ni Obama”, se ha convertido en un buen distractor del gobierno de la T4, ante el rotundo fracaso en materia económica y seguridad pública, entre otros.

Así, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, como buen mago de la ilusión, un día sí y otro también saca de la chistera alguna ocurrencia para que el pueblo se distraiga.

Luego que no pudo vender el aparato, propiedad de la Nación y no del gobierno, allá en Estados Unidos y que por mantenerlo ocioso costo al bolsillo de los mexicanos alrededor de 30 millones de pesos, ahora nos sale con que se podría rifar con seis millones de “cachitos”. ¡Hágame el favor!

En su conferencia mañanera en Palacio Nacional, anunció también que podría realizar un intercambio con Estados Unidos por equipo médico para los hospitales mexicanos.

Y luego dijo que se ofrecerà en partes a 12 empresas mexicanas con un valor de 11 millones de dólares a cada una y hasta rentarlo por hora.

Andrés Manuel, según se ve, se enredó en su propia madeja y no sabe cómo salir bien librado o por lo menos sin tantas raspaduras.

Según López Obrador ya hay una propuesta de un comprador que ofreció 125 millones de dólares, empero el avalúo que hizo la Organización de las Naciones Unidas es por 130 millones de dólares. Aunque su valor real es de 218 millones y adquirido por Banobras en tiempos del gobierno de Felipe Calderón ¡Imagínense!

Cabe recordar que el avión TP-01 ‘José María Morelos’ que regresará a México, se convirtió en un tema de campaña de Andrés Manuel, el cual no costó los siete mil quinientos millones de pesos, como en forma irresponsable lo mencionó reiteradamente. Tampoco es más ostentoso que el que utilizaba Obama y ahora Trump.

La razón oficial de adquirir un avión presidencial con los equipos más modernos, fue por motivo de seguridad, una mejor movilidad y con el tiempo ahorro financiero.

En la actualidad, Andrés Manuel gasta más en viajar en aviones comerciales, con todo su equipo de trabajo, personal de logística y vehículos blindados, sin contar con las incomodidades para todos, en especial para los pasajeros que corren tremendos riesgos para su vida.

Sin ninguna planeación, ni sentido común, el TP-01 fue trasladado a Victorville, 80 kilómetros de San Bernardino, en California, donde se dio pensión aérea, con todo y mantenimiento. El costo por ese servicio es de un millón de pesos al mes, dinero del erario público, no de Andrés Manuel.

La decisión gubernamental de adquirirlo, además de seguridad y comodidad, se realizó en momentos, 2012, cuando la comitiva presidencial estaba sufriendo amenazas de muerte por la delincuencia organizada.

En efecto, el TP-01 un 787 Dreamliner fabricado por Boeing, es un aparato de alta tecnología, más ligero y más eficiente en consumo de vuelo.

Este tipo de avión es utilizado por varios gobiernos del mundo y es armado de acuerdo con las características especiales que piden los compradores. El TP-01, No sirve para uso comercial, ni para ninguna empresa, salvo para algún enloquecido de reflectores.

Andrés Manuel que ganó muchos votos al referirse al avión presidencial como “una ofensa para los mexicanos” y un símbolo de la opulencia y lo ridículo”, le echó toda la maldición.

Si bien, nadie en su sano juicio pagaría los 218 millones de dólares que costó el aparato (un empresario texano ofreció 69 millones), alguien con orgullo difícilmente utilizaría ese avión “Ofensa para los mexicanos”; “Símbolo de la opulencia y lo ridículo”. Vamos, ni siquiera Napito Jr.

Empero, en un afán de darle más circo al pueblo decide el gobierno de la T4 rifarlo y se lo gana un trabajador asalariado, ¿Qué hará con semejante aparato? ¡Imagìense!

Sin duda en Palacio Nacional están hechos bolas. Las decisiones se hacen sobre las rodillas, pues al fin y al cabo los costos del derroche y malos manejos de las finanzas públicas, caen sobre la espalda de los mexicanos. ¡Qué se jodan!

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