El combate a la pobreza y los desvíos

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La pobreza en México es la mayor y mejor fuente de riquezas. Cualquiera puede verlo en la cantidad de casas de empeño, préstamos, venta de artículos de pequeños pagos pero durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto, se conoció la denominada “Estafa maestra” al desvío de recursos de combate a la pobreza, entre otras cosas; y ahora por esas acciones se busca juzgar oficialmente a la titular de dos secretarías del gobierno federal anterior, Rosario Robles.

Los índices de corrupción que se dieron en el sexenio pasado y especialmente los documentados en el trabajo periodístico llamado la “Estafa Maestra”, en la que se conformaron empresas fantasmas que recibieron millones de pesos para distribuir entre pobres y comunidades marginadas, fue uno de los escándalos del gobierno de Peña Nieto que no obstante le brindó el apoyo a la principal acusada, dándole un confortable “No te preocupes Rosario”.

Ahora tal parece que sí tiene de que preocuparse la exsecretaria de Desarrollo Social al tener que recurrir a un amparo para evitar declarar y ser detenida. El intento de enjuiciar a una exfuncionaria federal de primer nivel por corrupción sería un hecho sin precedentes, no así el desvío de recursos del combate a la pobreza.

El combate a la pobreza en México comenzó hace treinta años, durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari y su programa Solidaridad, de ese tiempo para acá el número de pobres ha crecido, los programas de asistencia social han seguido con otros nombres, como Progresa, Oportunidades y Próspera y la única pobreza que han erradicado ha sido la de los responsables de aplicarla.

La entrega de dinero a los pobres no los ha sacado de sus condiciones de escasez de bienes materiales, pero ha sido motivo de enriquecimientos ilícitos y de cuantiosos desvíos de recursos públicos, como al que ahora se acusa a Robles Berlanga y a Emilio Zebadúa.

El problema seguramente persistirá, porque las políticas públicas en torno a la pobreza, desde hace treinta años tienen el mismo espíritu que es la entrega de recursos, aunque ahora se haga directamente, pero no se busca generar empleos, sino fomentar políticas clientelares para garantizar el voto a favor del partido que ostente el manejo de esos programas.

Aunque en la práctica eso haya demostrado su ineficiencia, tanto en sacar a la gente de la pobreza como en la garantía de hacer clientelismo político, sino que se vea como es que han cambiado los colores de los gobiernos federales desde que se comenzaron estos programas. Primero los impulsa Carlos Salinas con Solidaridad; Progresa con Zedillo, ambos del PRI luego el PAN con Vicente Fox y Felipe Calderón, que lo llamaron Oportunidades; luego otra vez el PRI con Peña Nieto y su programa Prospera.

Sí como programa federal asistencialista y clientelista estuviera funcionando no se cambiaría de partidos políticos como se ha venido haciendo en los últimos 19 años, que ya van tres partidos gobernantes.

En este gobierno siguen los programas asistenciales y sigue la idea del clientelismo y seguramente dentro de un tiempo se conocerá de los desvíos de recursos, porque después de treinta años que se comenzaron a aplicar este tipo de programas se sabe que la pobreza no se erradica, pero si genera mucha riqueza.

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