El grito, el inicio de la división

El grito, el inicio de la división

Comparte con tus amigos










Submit

El Grito de la Independencia que se celebra cada año en México, en memoria del inicio de la gesta libertaria que independizó a la Nueva España para formar un país que se llamaría México. La firma del acta de independencia lograda once años después del inicio, en 1821, no sólo fue el parto del nacimiento, sino también una constante de divisiones políticas de hombres fuertes que dominaban el escenario del poder hasta que llegaba otro caudillo a sustituirlo, cada uno con su visión del rumbo que debería tener la nación.

El presente del país no deja de ser similar al devenir histórico de México desde que se fundó como nación, aunque el mito fundacional sea visto como la partida hacia el viaje lleno de felicidad que emprendió el país como nación independiente. Y es ahí donde nace la división de todos tan conocida, primero fue el problema del qué hacer con la Independencia, si un imperio o una república, ¿quién y cómo se gobernaría?

La disputa inicial entre Agustín de Iturbide y Antonio López de Santa Anna, por monarquía y república, entre 1821 y 1822; luego el debate entre qué clase de república era necesaria, centralista o federalista. Cuando se instituye la república federalista, el país y los actores políticos, se dividen en logias masónicas, en los ritos escocés y yorkino, para disputarse el poder la vía institucional y la armada, si no estaban conformes con los resultados de la primera.

Dos líderes sobresalientes de estas logias, de ambas, eran Nicolás Bravo, del rito escocés, y Vicente Guerrero por el rito yorkino, que como grupo dominante se dividió y de un lado se quedó Guerrero y por el otro Manuel Gómez Pedraza, secretario de Guerra del presidente Guadalupe Victoria, primer presidente de la República. Entre Vicente Guerrero y Gómez Pedraza se disputaron la segunda presidencia de México, en las elecciones salió triunfador Gómez Pedraza, pero se levantaron en armas Guerrero y sus partidarios y quedó él como segundo presidente del país.

Las pugnas y divisiones continuaron. A cada grupo dominante que llegaba al poder le sucedía una división interna. A cada división interna una nueva visión de país, y con muy pocos espacios de tranquilidad, la situación del país se deterioraba porque con los constantes levantamientos armados no se podían recaudar recursos ni invertir.

En 209 años del Grito de Independencia, el país gozó pocos años, menos de cien, de tranquilidad. Cada división dejó a un hombre fuerte, héroe o villano, gobernó hasta que otro lo despojó de su poder, más por las alianzas que se establecían para retirarlo.

Hasta la fecha, el caudillismo sigue siendo el carácter político de nuestro país. Estos caudillos siguen dividiendo el país, entre vendepatrias y nacionalistas, según sus acusaciones y que son las mismas que hace 209 años; hasta que el tiempo de liderazgo se agota.

Ahora mismo, si consideramos los últimos 30 años, la oposición al PRI ha tenido diferentes caudillos. En 1988 fue Cuauhtémoc Cárdenas quien representó una visión del país diferente a la oficial y dominante; en 1994 fue el subcomandante Marcos; en el 2000 fue Vicente Fox con el voto útil; y de manera reciente lo es Andrés Manuel López Obrador, quien representa ahora al grupo dominante, del que surgirá una nueva división que impulsará su visión de país.

Comparte con tus amigos










Submit