El odio de los López

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De José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, Guadalupe Victoria hasta Andrés Manuel López Obrador, algunos historiadores resumen que México ha tenido 67 presidentes de la República contando las 11 veces que el llamado “quince uñas”, Antonio López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, se sentó en la silla presidencial.

Este átomo de la comunicación cuenta 70 presidentes, por algunas efímeras repeticiones o estadías de algunos mandatarios, pero por eso no me voy a pelear. Lo realmente trascendente, que hoy quiero compartir con ustedes, es que tanto Antonio López de Santa Anna como Andrés Manuel López Obrador tienen algo en común: Su monumental odio por quienes no piensan igual que ellos. Ambos, recurrieron a la más espantosa división del país para perpetuarse en el poder.

La leyenda de Santa Anna comenzaría la noche del 20 y el 21 de agosto de 1829 cuando en Tampico, Tamaulipas, derrotó a los españoles comandados por Isidro Barradas que intentaban retomar el poder en México.

¿De dónde le viene el odio a Santa Anna? Veamos:

En la llamada Guerra de los Pasteles entre México y Francia ocurrida entre el 16 de abril de 1838 y el 9 de marzo de 1839, Santa Anna perdería la pierna derecha al caer su caballo blanco sobre él, tras de recibir un cañonazo francés. La extremidad superior del presidente y comandante en jefe del Ejército mexicano sería enterrada en el panteón de Santa Paula de la colonia Guerrero en la Ciudad de México. La pierna del general presidente, sería desenterrada por una jauría de perros y paseada después de un minúsculo festín por todas las calles aledañas al panteón. Desde entonces, Santa Anna abrigaría un monumental odio en contra de México y los mexicanos que se mofaban del “quince uñas”.

Sus detractores no dudan en afirmar que Santa Anna se hizo riquísimo con la venta de más de medio país a los Estados Unidos, lo cual es falso, pero de que se enriqueció a lo bestia ni duda cabe. El descuartizamiento de la República a cargo de tío Sam ocurriría por la división del país y la encarnizada lucha entre liberales y conservadores, a los que el otro López llama hoy “conservadores fifís”.

Santa Anna amasó toda una fortuna en el poder. Las haciendas “Manga de Clavo” en el sur de Veracruz que le costó 30 mil pesos oro y “El Lencero” en Jalapa, Veracruz, con un valor de 45 mil pesos oro, serían las propiedades más notables, pues miles de pesos de aquel entonces fueron derrochados por el presidente en sus peleas de gallos. Era un gallero apostador empedernido.

Hoy, al otro López, Andrés Manuel, se le conoce solamente en Palenque, Chiapas, un rancho con nombre muy vulgar adquirido durante los 20 años en que no trabajó y buscó ser presidente de México. Escuché apenas a dos comunicadores decir que “AMLO será el presidente que salga más pobre después de su encargo”. Me parece que esos dos gallos quieren maíz. Yo sostengo que saldrá pobre, pero de intelecto y no tardará en que pronto tengamos los pelos de la burra y también la burra sobre su secreta fortuna.

Por lo pronto sabemos que sus hijos ya se hicieron de muchas mulas, como Pedro. El ultraje más grande cometido por López Obrador contra la dignidad de los mexicanos es el de haber dividido a esta nación entre chairos y fifís, pobres y ricos. Su odio contra ricos, intelectuales y periodistas que no piensan igual que él es un odio contra México y contra los cinco expresidentes que le cerraron el paso desde Carlos Salinas hasta Enrique Peña Nieto y a los que hoy busca enjuiciar con una ambigua pregunta en una absurda “consulta popular, para enjuiciar a los actores políticos del pasado”. Hoy, reitero, será una consulta de engañabobos, una monumental derrota política para AMLO pues para enjuiciarlos necesita de 47 millones de votos y en Palacio Nacional se respira ya la monstruosa derrota del próximo domingo primero de agosto.

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