El otro virus mortal

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“Los empresarios son un virus mortal”. Con esa demencial ideota, el titular de la Semarnat, Víctor Toledo, lanzó una declaración de guerra contra el empresariado mexicano y los dueños de las 500 trasnacionales más importantes del planeta advirtiéndoles que “¡contra ellos será la próxima guerra!”.

En un artículo periodístico publicado en El Financiero, el francotirador de Andrés Manuel López Obrador estremeció a los mesías del dinero, pero no de miedo, sino de muina, porque saben que en la Presidencia de México tienen a su peor enemigo, quien en tiempos electorales los llamó “la minoría rapaz que ha robado mucho” y que hoy, en el peor momento y haciéndole segunda a su francotirador de la Semarnat, acusa a los cúpulos empresariales de corruptos y de no pagar impuestos.

En otros tiempos en que imperaba el oficio político en la clase política mexicana, el funcionario que equipara a los empresarios con un virus mortal ya estaría de patitas en su casa, pues su bélica declaración no solo nos habla de ser un golpeador al servicio del presidente de la República, quien está empeñado en dividir todos los días a los mexicanos, en lo que sin duda resulta el principal error político de un gobernante social-demócrata y comunista que demagógicamente vocifera que en su gobierno serán “primero los pobres”, mientras que a los empresarios, que conjuntamente con los trabajadores mexicanos generan la riqueza de la nación azteca, a esos, los trata con el látigo de su desprecio.

El señor Toledo, cuando llegó tarde a recibir la rebanada de pastel en Semarnat, sustituyendo a la hija del chiapaneco Patrocinio González Garrido, su primera infortunada declaración fue como enemigo de las energías del futuro, pues, al cancelar contratos con las empresas generadoras de energía eólica, dijo que “esos gigantescos molinos les quitan el aire a los hombres del campo”. Pero López Obrador no le ha tocado las golondrinas a su francotirador como titular de la Semarnat, quien, por cierto, nunca sale de sus flamantes oficinas ni para que le dé el sol y muy pocos de la burocracia en esa secretaría lo conocen.

El caso es que la nueva estupidez de Toledo se produce después de la cancelación de los permisos a la cervecera Constellation Brands tras una ilegal consulta de la que menos del 4 % del electorado en Mexicali, Baja California, se pronunció contra la instalación y bajo la tiránica mentira de que se chuparía el agua de Mexicali, lo cual es totalmente una mentira porque el 70 % del agua de ese municipio la consume el Valle Algodonero de Mexicali y el agua que utilizaría la cervecera provendría de los acuíferos del Río Bravo, que está a menos de 2 km de la línea fronteriza con Mexicali. Este hecho ha enardecido al empresariado nacional porque estamos ante una oleada de expropiaciones disfrazadas de consultas democráticas patito en las que unos cuantos morenistas se prestan para que AMLO arremeta contra los empresarios que son los generadores del empleo, no el gobierno.

La expropiación de la cervecera Constellation Brands en Mexicali cancela de tajo la creación de más de tres mil empleos directos y cientos de indirectos que tendrá un costo para el país de más de 20 mil millones de pesos, con los cuales se podrían comprar seis aviones presidenciales.

El señor López habla de que los empresarios deben entender que México vive en una nueva democracia, la democracia participativa. ¿Sabrá AMLO el significado de democracia participativa? ¿Habrá leído que tanto los antiguos griegos como los sabios mayas practicaban la democracia participativa, que consiste primordialmente en que los gobernantes deben tener la virtud de escuchar a todo el pueblo y cuando no lo hacen simplemente los mandan a la rechintola?

Como usted puede ver, en el peor momento, México tiene al peor presidente.

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