El paro universitario y los intentos de desprestigio

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El miércoles se realizó un paro de trabajadores de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), tanto docentes, administrativos y de intendencia respondieron al llamado sus respectivos sindicatos, pero también a una convocatoria a nivel nacional del gremio, en respuesta a los recortes presupuestales para el funcionamiento de las instituciones de educación superior, que se impulsa a través del gobierno federal.

La reducción presupuestal afecta al conjunto de las universidades del país, pero también hay al menos once instituciones que ya tienen problemas financieros y en las cuales se habla de una quiebra financiera. En otras, se ha declarado que los salarios están en riesgo, una serie de problemas a los que el gobierno federal y los legisladores postulados por el mismo partido han puesto oídos sordos, pero también han difundido información falsa o verdades a medias con tal de justificar las medidas en contra de las universidades públicas del país.

Una primera línea de desprestigio, que se usa para todo tipo de reclamo, es que “antes no se quejaban ni criticaban a los gobiernos neoliberales”, nada tan falto de verdad como esto. Durante los gobiernos se criticaba y cuestionaba a las autoridades y había descontento social en contra de ellos, tan es así que los opositores de entonces –y que también formaban parte de los críticos—ganaron las elecciones.

Otra idea difundida para deslegitimar las protestas de los sindicatos universitarios es que las universidades no pueden exigir más recursos por el número de rechazados que tienen cada año. Esta afirmación confunde al árbol con el bosque. Las universidades no rechazan aspirantes, son algunas de las escuelas las que tienen que “rechazar” o poner límites a los interesados a ingresar.

Sólo por poner un ejemplo, en la escuela de Medicina el número de aspirantes cada año es de mil 200 y sólo son aceptados 200, pero para que no haya rechazados se tendrían que aceptar entonces a los mil 200. Pero sí en Medicina rebasa con mucho el número de aspirantes, hay carreras cuya matrícula es sumamente menor, pero que se trata de profesiones que tienen que generar cuadros profesionales.

Bajo esa aseveración de que las universidades están rechazando estudiantes, gracias al poder que tienen de disponer los recursos se ha impulsado la Universidad Benito Juárez desde el gobierno federal, entre las carreras que se ofrecen está la de un área de Medicina. Pero cuando se establezcan los límites de ingreso a esa escuela, se comenzará a hablar de rechazados, aunque el resto de las carreras que se ofrezcan en esa institución tengan baja matrícula.

Otro aspecto que se maneja para desacreditar la movilización universitaria es el opaco manejo financiero de algunas universidades, pero para fines políticos y de propaganda negra gubernamental se desdora a todas o se general sospecha de todas. Hasta el momento, las que están implicadas son la Autónoma de Morelos, estado de México, Tabasco y Zacatecas, aunque también pertenecen al conjunto de once universidades que están en quiebra. Pero a pesar de que están plenamente identificadas las que incurrieron en irregularidades, se colocó a todas bajo sospecha y por ello está justificándose la reducción de los recursos.

En dado caso serían las auditorías, Superior de la Federación y del estado correspondiente, quienes tendrían que comprobar que el manejo de los recursos universitarios ha sido deficiente, pero eso implicaría deslindar responsabilidades y eso no es sano para el discurso justificatorio del gobierno federal para regatear el dinero a las universidades.

Todos los gobiernos, y este no es la excepción, buscan primero minimizar los movimientos sociales que se oponen a alguna de las disposiciones oficiales, cuando hacer menos no basta entonces se busca deslegitimar creando sospechas y eso es lo que está ocurriendo ahora con las universidades públicas.

El gobierno federal esta atacando y acotando a muchos actores e instituciones del país todo ello gracias al discurso en contra de la corrupción y la austeridad, pero el daño que está haciendo cuenta con el respaldo de muchos simpatizantes que no obstante de pertenecer a los gremios atacados siguen considerando beneficioso esas acciones, y así mientras vayan por los judíos, los negros, los obreros, no se dice nada porque antes no se criticaba; cuando vengan por nosotros nadie dirá nada porque antes no se criticaba.

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