El regreso a la escuela, una prueba para AMLO

El regreso a la escuela, una prueba para AMLO

Comparte con tus amigos










Submit

Al final de cuentas la gran prueba para el presidente Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores, que son muchos, no serán las elecciones pasadas en las que volvió a ganar su partido, ni la que se avecina este domingo con la participación en la consulta popular, sino el reto que lanzó en su conferencia matutina de este jueves, de que continuará pugnando por el regreso a clases de los niños y adolescentes.

El jefe del Ejecutivo federal advirtió que él continuará dando el debate para el retorno a las aulas, “no me importa que si la mayoría esté pensando en no regresar. Yo voy a sostener que es indispensable que se regrese a clases, por el bien de los niños, adolescentes, de los padres de familia, la educación y el desarrollo del país”. El presidente señaló que México junto con Bangladesh son los únicos países que llevan más tiempo con las escuelas cerradas.

El contexto en el que López Obrador insiste en el retorno a las actividades escolares es la tercera ola de contagios del coronavirus, ahora con la variante Delta, predominantemente; que comenzó a afectar a los niños y adolescentes, excluidos en la primera versión del virus. Así como la información de que su hijo menor, Jesús Ernesto, había sido positivo de la enfermedad, y por último en su negativa de comprar vacunas para niños, para no fomentar el consumismo.

En la misma conferencia, del 27 de julio, en la que informó que su hijo había dado positivo al COVID-19, el presidente a partir de la hora con 16 minutos, se puede revisar el video de la conferencia, se refiere a pregunta expresa que su gobierno no cederá al chantaje de las farmacéuticas para comprar las vacunas para los niños, “hay que tener cuidado, porque como es lógico las farmacéuticas quieren hacer negocios, por eso van a decir se requiere de una dosis, de una segunda dosis, una tercera dosis. Quisieran estar vendiendo vacunas para todos, pero tenemos que priorizar su “se requiere o no”, y no estar sometidos a lo que las farmacéuticas nos digan.

También dijo: “No hay que ser consumistas, no llegar como al super, o la tienda de autoservicio, de comprar por comprar, sino comprar lo necesario, si se requiere o no”.

En los otros datos con los que el presidente cuenta no hay relación entre el contagio de su vástago, las vacunas y el regreso a clases.

Ahora falta que esos datos y la ausencia de relación sea vista por sus seguidores y es aquí donde va a resultar el gran examen a su palabra y a su posición. ¿Sus seguidores harán caso al presidente y enviarán a clases a sus hijos? ¿En caso de que los profesores se nieguen a regresar a clases les exigirán que se presenten a laborar? Estas dos preguntas son mucho más cercanas a la población que la que se realizará el domingo sobre si se enjuicia o no a los expresidentes, al fin y al cabo las tropelías que hayan cometido los exmandatarios están mucho más lejanas a la población que el interés de lo que puede pasar por sus hijos.

Esta exigencia de López Obrador para que se regrese a clases en agosto ya ha sido manifestada en otra ocasión anterior con la frase “llueva, truene o relampaguee”, porque ya fue bastante tener las escuelas cerradas, dijo hace unos días en Veracruz.

Entre el hijo del presidente y los hijos de un beneficiario de los programas federales hay una gran diferencia. Para Jesús Ernesto y sus padres resultaría muy fácil conseguir medicamentos y condiciones para ser atendido por COVID- 19, pero para el hijo de Juan Pérez sería extraordinariamente complicado conseguir lo mismo.

“No me importa que la mayoría esté pensando en no regresar a clases”, dijo, y reiteró que él considera indispensable que sí se haga. Se trata de un reto presidencial cuya palabra para muchos mexicanos es una instrucción de vida, por ello estriba una gran prueba de hasta dónde son capaces de llegar los seguidores de Andrés Manuel López Obrador en esta prueba de fe.

Pasó la elección intermedia, está a punto de enfrentarse a la prueba de la consulta popular, pero la de agosto será la más importante. Si el presidente logra que los padres de familia envíen a sus hijos a la escuela seguramente será la victoria más importante de su mandato después de su triunfo electoral de 2018; porque aquí se verá la estima de los padres por sus hijos o por el presidente.

Porque también los padres de familia le pueden decir: “Con los niños no, señor presidente”.

Comparte con tus amigos










Submit