El rumbo de la SEG

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A partir de mayo de 1992 se comenzó a saturar de comisionados a la SEG; era necesario porque Guerrero era uno de los cuatro estados beneficiados con el Programa para Abatir el Rezago Educativo. La estrategia de capacitación de siete mil maestros multigrado beneficiados era utilizar un equipo académico estatal de una docena de comisionados y luego tres docenas por cada región para actualizar durante fines de semana con cursos a docentes multigrado que atendían el área rural.

A cada asesor o académico, ahora llamado comisionado, se le daba una compensación de mil 600 pesos por una semana de capacitación y 800 pesos por impartir cada curso. A los docentes que participaban en dichas jornadas por cada curso que, eran tres al año, se les pagaba 500 pesos por curso de cinco sesiones a cada uno. Dicho programa se fue diluyendo poco a poco porque era subsidiado con dinero del Banco Mundial.

Luego, en 1993, se implementó, para los demás docentes del medio urbano, el programa de actualización docente con cursos nacionales, estatales y breves, además se comenzó a actualizar a los maestros al inicio de cada ciclo escolar. Se terminaron las vacaciones de dos meses de verano y se consideró como receso escolar hasta que se institucionalizó en consejos técnicos trabajar una vez al mes y suspender clases.

Ese mismo año comenzó a implementarse la carrera magisterial como un estímulo a los maestros; ganaban 500 pesos más por quincena cada vez que se promovían, por lo que era necesario tomar cursos y estos se reflejaban en los resultados de sus alumnos, que eran parte de esa evaluación, además de que les comenzaron a hacer exámenes a los maestros para promocionarlos. En 1998, cambiaron las reglas, lo mismo que en 2011, hasta que en 2013 nació el programa de profesionalización docente como una ley secundaria. A partir de esa fecha, a los de nuevo ingreso se les evaluaba y a los que se promocionaban en funciones directivas.

Ahora ya no se puede entregar una plaza sin la autorización federal y menos comisionarla por cuestiones del Fone. La estadística arroja que ya no se necesitan maestros de telesecundaria, por lo que las escuelas normales tendrán que reorientar la formación de maestros. En preescolar, estamos por encima de la media nacional en cobertura y en primaria sobran maestros, pero estos están mal distribuidos.

La cobertura en nivel medio superior es del 68 por ciento, por lo que se podría apoyar con telebachillerato. Aquí hay un problema, porque las Becas “Benito Juárez” son para todos los matriculados y se están desaprovechando. En educación superior, de cada 100 jóvenes de Guerrero, solo estudian 20. Hace falta, entonces, mejorar los indicadores educativos. La escuela es nuestra, es un programa federal; tiene criterios para la asignación de recursos y no precisamente de zonas urbanas.

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