El Terquitas totonaco

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¡Qué politicastro tan deshonesto, terco y testarudo!, es Jaime Bonilla, quien por sus puras pistolas quiere desgobernar a Baja California por 5 años, cuando los electores, el pasado 2 de junio le dieron su voto por 2 años, pero él ha hecho todas las marranadas habidas y por haber y ya se ve que su ambición del poder, por el poder, es monumental. La Baja California es una especie de laboratorio extralegal que podría ensayarse en la presidencia de la república para el 2024, como lo pretende AMLO mediante su terco proyecto de la “revocación de mandato”.

¿Qué ocurriría si después de 3 años de pura palabrería e ingobernabilidad, la ciudadanía le dice que ya está harta y que debe irse a su rancho, que por cierto tiene un nombrecito grosero que no podemos mencionar por este medio de comunicación?, ¿Lo haría, cuando fue electo por 6 años? Total, él quiere un traje a la medida y como es otro don terquitas totonaco, someterá al poder legislativo para que se convierta en su sastre. O ¿Qué pasaría si en las vísperas de las elecciones presidenciales del 2024 “el pueblo bueno y sabio” le dice que se quede porque es un mesías que odia la represión, a las instituciones y la aplicación del Estado de derecho? ¿Se sacrificaría por ese “pueblo bueno y sabio”?

Pero regresamos con ese Bonilla es un auténtico terquitas totonaco que no entiende razones y menos conoce de leyes. La voluntad del pueblo californiano ya dijo que será por 2 años gobernador, pero su terca voluntad dice que quiere cobrar por 5 años y para ello, el pasado domingo 13 de octubre organizó una anticonstitucional encuesta bajo la tiránica mentira de que “el pueblo manda”. Puede ocurrir que después de los 5 años que pretende, haga otra encuesta u otra leguleyada electoral para eternizarse en el poder, lo bueno es que su amigo del alma, AMLO ya le advirtió que será la Tremenda Corte la que dirima tan tremendo caso en una tremenda sesión.

Pero mientras ello ocurre déjeme contarle unos dos o tres casos insólitos en materia política: Hace un par semanas, los pobladores tojolabales en Las Margaritas, Chiapas se armaron de palos y mucho valor para sacar del palacio de gobierno a su alcalde Jorge Luis Escandón Hernández, y atado de pies y manos lo arrastraron en una camioneta porque el edil perredista les dio puro atolito con el dedo prometiéndoles construir un camino de terracería, pero este salió como aquel político chihuahuense a quien también le reclamaron sus promesas de campaña electoral y este les dijo: “E cierto no les he cumplido esas promesas de campaña, pero se las sigo prometiendo”.

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