Epilepsia gelástica, la enfermedad incómoda de El Guasón

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MÉXICO.- Los incontrolables ataques de risa de El Guasón es una de las características principales del personaje de la película del mismo nombre tienen una explicación médica, y lejos de incomodar a la gente que rodea a quien los padece, debiera mostrar mayor comprensión.

De acuerdo con la trama, los episodios de risa descontrolada que otorgan al personaje un toque siniestro están relacionados con una enfermedad mental y, aunque no detalla cuál es, El Guasón siempre trae consigo una tarjeta informativa con las características de su padecimiento para mostrarla cuando la gente a su alrededor se molesta.

Pero la enfermedad de El Guasón sí existe en la realidad, y de acuerdo con Raúl Iván Escamilla Orozco, psiquiatra especialista en depresión mayor y esquizofrenia, se llama epilepsia gelástica, un trastorno poco común que afecta a menos de 1.0 por ciento de los pacientes con algún tipo de crisis epiléptica.

En entrevista, el integrante de la Sociedad Internacional de Investigación en Esquizofrenia explicó que el estrés puede ser detonante de la epilepsia gelástica pero también puede tener su origen en el sistema nervioso, como tumores en el hipotálamo, alteraciones o problemas degenerativos en el lóbulo frontal.

En el marco de Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora este 10 de octubre, indicó que el padecimiento de Arthur Fleck (nombre del personaje que después se transforma en El Guasón) es tratado con medicamentos como antiepilépticos y psicofármacos, incluso dependiendo del caso, puede ameritar una cirugía.

Así, cuando en la trama de la película el protagonista deja de tomar sus medicamentos, no por decisión personal sino como consecuencia de los recortes a los programas sociales en Ciudad Gótica (lugar ficticio donde se desarrolla la historia), los signos y síntomas de su padecimiento se intensifican y se vuelven cada vez más frecuentes, apuntó.

Aclaró que la epilepsia gelástica es sólo una de las tantas patologías que podría tener El Guasón, dado que también es evidente un trastorno de personalidad que podría deberse incluso al mismo problema neurológico que le provoca los espasmos involuntarios de risa.

El también miembro del Sistema Nacional de Investigadores precisó que el perfil de personalidad de Arthur Fleck corresponde al de un hombre psicopática, antisocial, narcisista, histriónico, con una gran necesidad de reconocimiento y con un nivel muy alto de frustración.

Se trata de una personalidad dañada biológica pero también emocionalmente, condición a la que abonaron distintos factores de riesgo de tipo social, como el maltrato y el abuso físico que el personaje habría sufrido desde la niñez, abundó.

Escamilla Orozco destacó la polarización que existe entre la gran inteligencia que caracteriza a Arthur Fleck y el pensamiento generalizado de que las personas con enfermedad mental poseen un intelecto inferior.

Respecto a la transformación de Arthur Fleck en El Guasón, indicó que se trata de “un alter ego que termina consumiéndolo”, hecho que lo empodera y lo vuelve hasta cierto punto carismático, además de brindarle seguridad y frialdad, y eximirlo de cualquier remordimiento por sus acciones.

“Actualmente estamos viviendo una epidemia de trastornos de ansiedad y afectivos que son mucho más comunes que el que tiene el personaje de la película”, advirtió.

En consecuencia, llamó a la población y a las instituciones de salud del Estado mexicano a ser conscientes de que la salud mental, comúnmente relegada incluso en materia presupuestal, es tan importante como la salud física, pues de ella depende incluso el bienestar físico de las personas.

El médico psiquiatra subrayó que los pacientes con enfermedades mentales requieren atención sobre todo temprana, toda vez que cuando el padecimiento se presenta de manera completa, el pronóstico “no es muy alentador aun con los mejores fármacos y psicoterapia”.

“Si el personaje de Arthur hubiera recibido atención en una etapa más temprana de su vida, durante la niñez o adolescencia, y se hubiera desarrollado en un ambiente más favorable, probablemente la evolución de su vida hubiera sido completamente diferente”, expuso.

Recomendó a la sociedad adoptar una mirada menos estigmatizada y más informada y compasiva sobre las personas con trastornos mentales, pues como lo dice Arthur Fleck en una de las escenas de la película, “lo peor de tener una enfermedad mental es que la gente espera que actúes como si no la padecieras”.

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