Es el BOA y los nuevos tiempos

Es el BOA y los nuevos tiempos

Comparte con tus amigos










Submit

Hace un par de días, el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó un documento denominado “Rescatemos México” en el cual se revela una estrategia para debilitar a su gobierno y ganar en las próximas elecciones federales del 2021, en las que se disputarán cargos de diputados; mientras que en los estados, entrarán en disputa 15 gubernaturas junto con ayuntamientos y congresos, en 13 estados cambiarán solo cabildos y diputados y en dos únicamente los cabildos.

Según el documento anónimo, que llegó al Palacio Nacional, pero en el que se integra a dirigentes partidistas, expresidentes del país, periodistas e intelectuales de México, es un bosquejo nada extraordinario de un plan de trabajo, en términos generales son actividades públicas de lo que el presidente López Obrador señala enfáticamente como el Bloque Opositor Amplio (BOA).

Ahí se indica que el fin del Bloque es el desplazamiento del partido del presidente del poder, es decir, ganarle más espacios en la Cámara de Diputados, así como ganarle a López Obrador en la elección de revocación de mandato, que él mismo impulsó. Y ganarle el poder. Es decir, precisamente son las funciones de la oposición en un país democrático.

Algunos involucrados en el documento hicieron su deslinde natural, porque su papel como críticos del gobierno que encabeza López Obrador, al igual que cualquier otro gobierno en otros tiempos, los ha hecho pertenecer a un bando diferente por el mismo Ejecutivo, quien ha señalado que “o se está en contra de la cuarta transformación o en contra de ella”.

Independientemente de que si es cierto o falso el documento presentado por el presidente, de haberse presentado en 1988 -en cualquiera de sus dos momentos, antes de la elección o posteriormente- o en la del 2018, se hubiese considerado un acto de intimidación y de espionaje político, de parte de los gobernantes priistas, Miguel de la Madrid y Enrique Peña Nieto, respectivamente.

En 1988, antes de la elección presidencial, se conformó el Frente Democrático Nacional que unió a la mayoría de los partidos políticos de izquierda, con excepción del Revolucionario de los Trabajadores, incluso a los partidos satélites del PRI (PPS y PARM). Luego de las elecciones, no solo eran los partidos, sino también los candidatos opositores a Carlos Salinas, al PRI y al gobierno; que a la sazón fueron Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Ibarra y Manuel Clouthier, es decir el FDN, el PRT y el PAN, un bloque opositor amplio, que pidió la revisión del proceso electoral.

En las elecciones de 2018 también hubo otro bloque opositor amplio, el del PRD con el PAN y Movimiento Ciudadano, que postuló como candidato a Ricardo Anaya a la Presidencia de la República, así como a los aspirantes a legisladores.

Estos bloques opositores también querían obtener la mayoría en el Congreso de la Unión, Cámara de Diputados y Senadores; también querían ganar la Presidencia, porque para eso sirve la oposición en un país democrático, para buscar el poder y ejercerlo. Y al partido en el gobierno le toca respetar y alentar, incluso, la presencia de partidos opositores.

Es de imaginarse el tamaño de la reacción si Manuel de la Madrid hubiera denunciado a un bloque opositor amplio constituido en el Frente Democrático Nacional, y el posterior integrado por Cárdenas, Clouthier y Piedra. O que Enrique Peña Nieto también hubiera denunciado al bloque opositor del PAN, PRD y MC.

Cómo cambian los tiempos…

En las elecciones presidenciales de 1976 uno, un solitario candidato registrado, recorrió el país buscando el voto de los mexicanos, José López Portillo compitió contra nadie. Todos los partidos del sistema político lo apoyaron, por eso fue que en 1977 se promovió la reforma electoral que permitió el reconocimiento legal a otros partidos, entre ellos al Comunista Mexicano y que buscó incorporar también a la lucha legal a los grupos guerrilleros.

A partir de ahí el sistema electoral mexicano alentó, en diferentes momentos, sobre todo durante el periodo neoliberal, la competencia y la competitividad electoral, es decir, de hacer que la oposición participe de manera abierta y legal, por eso sorprende que ahora se pretenda estigmatizar a la oposición, como se pretende hacer en la narrativa oficial a partir del documento atribuido al BOA.

Comparte con tus amigos










Submit