Espionaje a periodistas

Espionaje a periodistas

Comparte con tus amigos










Submit

El espionaje en México a líderes polticos, empresariales, religiosos y periodísticos no es reciente. Lo nuevo es el uso de la tecnología para interferir celulares de los grupos anteriores.

Aunque parezca de novela (o sea, una ficción), la filtración de informadores en movimientos sociales ha sido una constante en la historia política mexicana.

En el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz (1964-70) ya existía la Dirección Federal de Seguridad a cargo de Fernando Gutiérrez Barrios, quien era de formación militar y se especializó en tema de seguridad (otros le dicen de espionaje). En este periodo, se ha planteado como hipótesis, que el movimiento estudiantil fue infiltrado por seudoestudiantes para llevarlos a Tlatelolco, cuando el objetivo era protestar con la gran manifestación en el Zócalo.

La otra idea, que más ha permeado, de aquella protesta, es que algunos líderes estudiantiles fueron  “comprados” por el gobierno.

Después de esta dependencia se crea el Centro Nacional de Investigación para luego pasar a ser Centro de Investigación y Seguridad Nacional, es decir, en cualquier presentación su objetivo es obtener, archivar y procesar información de cualquier manifestación de corte político. Actualmente se le llama Central Nacional de Inteligencia y sus objetivos no han variado.

El actual presidente ya tenía su proyecto de austeridad y en una de sus declaraciones como candidato, en aras de conseguir votos de partidos y grupos identificados con la izquierda, dijo que iba a desaparecer al CISEN, por su alto costo y porque investiga a opositores; con el tiempo descubrió su enorme utilidad.

En conclusión, ese organismo es altamente benéfico para infiltrar y conocer cuáles serán los pasos a  seguir de las manifestaciones sociales, entre otros temas.

En el pasado reciente, por ejemplo, un periodista sabía que le estaban grabando porque se alcanzaba a escuchar cuando iniciaba una grabación de su conversación. Sabían más allá de la vida privada y hasta sentimental del comunicador.

Se supone que whatsapp es medio de comunicación que no se puede rastrear ni mucho menos interceptar. Ahora con el programa Pegasus queda en duda su secrecía.

Conocer las debilidades o gustos de los comunicadores puede ser una forma de chantaje cuando se sabe que ha sido crítico del gobierno. Para eso, entre otros temas, es importante conocer las inquietudes del periodista. A veces lo hacen explícito. En otras, solo dejan recados. Y lo hacen para, precisamente, ya el comunicador no ventile los temas que le hacen daño a los que están en el poder.

Si al político, en los tiempos actuales, se le está exigiendo ser transparente en su vida pública y privada, esa misma condición se le está obligando al periodista, para evitar ser objeto de algún chantaje por parte de personajes de la política en turno.

Por último, llega otra alternancia en Guerrero. Al parecer, para el gremio periodístico, se ven barruntos y una asepsia parecida al primer cambio político de 2005.

Comparte con tus amigos










Submit