Espionaje histórico

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Ninurta es un antiguo poema que data del año 2200 a.C. y en él se presenta la primera prueba mundial existente del espionaje practicado en la antigua Mesopotamia, que se ubicaba entre lo que hoy es Irak, Turquía y Siria, entre los ríos Tigris y Éufrates.

Las evidencias de control del enemigo o del amigo, son pues, tan antiguas como la propia humanidad.

Prácticamente nadie escapa de ser espiado por una persona, un gobierno y hasta por un conjunto de naciones.

La historia del espionaje registra también un caso por demás emblemático en el que Judas, uno de los doce apóstoles de Jesucristo, espió al Mesías cuando fue a orar en el Monte de los Olivos y sobre las actividades que Jesucristo realizaría previas a su crucifixión, y la información se la vendió a los llamados “escribas” y líderes religiosos judíos conocidos como “fariseos” quienes le compraron esa información por 30 denarios de plata, equivalentes a lo que en ese entonces valía un esclavo. Judas, terminaría suicidándose.

El espionaje y contraespionaje es la técnica para introducir informantes en las filas del contrario u objetivo, para que suministren información de interés inmediato o potencial sobre las actividades, capacidades, planes, proyectos, del contrario.

Durante las dos guerras mundiales que vivió Europa, el espionaje y contraespionaje jugó un papel determinante en el desarrollo y conclusión de ambas conflagraciones mundiales. Por ejemplo, el desarrollo de la bomba atómica que llevaba a cabo Adolfo Hitler, sería destruida sigilosamente y sin soltar un solo tiro mediante una operación militar que se conoce como “operación golondrina”. La destrucción de la bomba atómica hitleriana, a cargo de los aliados de la guerra, haría que Estados Unidos con Albert Einstein y otros científicos fuera desarrollada por el gobierno norteamericano y cambiara la historia mundial con la desaparición de dos ciudades japonesas, Hiroshima y Nagasaki, en la primera semana del mes de agosto de 1945, cuando la Segunda Guerra Mundial había concluido, pero Estados Unidos quiso dejar su rostro bélico y macabro para escarmiento del mundo.

En la Primera y Segunda Guerra Mundial, México se ubicaría como eje del mundo, pues en el espionaje internacional la nación azteca era la nota internacional y una prueba de ello lo fue el famoso telegrama Zimmerman.

Actualmente, los asombrosos adelantos tecnológicos y científicos permiten espiar a cualquier enemigo desde los satélites que están a 20 o 30 km arriba de nuestras cabezas, los silenciosos drones que pueden espiar nuestra casa, objetivos militares, empresariales y de toda índole o bien, a través de Internet y nuestros teléfonos inteligentes.

La mayoría de los gobiernos democráticos y autoritarios en el mundo, utilizan el espionaje valiéndose incluso de los empleados diplomáticos que reportan a sus naciones información privilegiada sobre los gobiernos y acontecimientos sociales de las naciones donde han sido acreditados. Otros realizan labores de contraespionaje en las que espían a los propios espías y sin faltar, a empleados gubernamentales de primer nivel y de pilón a sus líderes principales conocidos como presidentes de la república, primeros ministros, reyes, sultanes, etcétera, etcétera.

En México, el actual gobernante, cuya característica es chillar por todo y hacerse pasar como víctima de todo, espía a sus adversarios, pero también su propio gobierno lo espía a él. Todos los partidos se espían entre sí, mediante sofisticadas tecnologías o con información privilegiada que obtienen sus agentes que conviven con sus adversarios.

¿A usted quién lo espía, o usted, a quién espía? ¿A su segundo frente, a su jefe, a su vecino, al gobierno para ver en qué curva lo va a agarrar?

El espionaje es fascinante y a lo largo de la historia humana se podrían escribir muchos libros que serían de un extraordinario interés general. Hoy el escándalo de Pegasus en México es ya a nivel internacional y todos se hacen pasar como víctimas, pero como podemos ver hay de aquel gobierno que no practique el espionaje porque entonces estará en la olla y en ayunas de información privilegiada de sus adversarios o incluso, hasta de su propio círculo familiar. Así que no nos espantemos porque AMLO y la ignorante política que no lee se hacen las víctimas del espionaje que “trastoca sus derechos humanos”.

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