El fallido pacto social en México

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En México hay un fallido pacto social que ha hecho florecer, en los últimos tiempos, un exitoso pero peligroso discurso antisistema que nos hace creer que brincar del aceite hirviendo al fuego directo es mucho mejor. Este discurso basa su éxito en la idea de que además de la infuncionalidad del Estado Mexicano y su ausencia en amplios territorios que ha dejado a merced de los diferentes grupos del crimen organizado, pero no sólo el estado es motivo de desconfianza, sino muchas otras instituciones que forman parte del sistema polí- tico, económico y social, entre ellas los medios de comunicación.

El exhorto del obispo Salvador Rangel y las falsas noticias que se difunden a través de las redes sociales como Facebook y Whatsapp, incluso muchas de las desconfianzas que se generan con la desinformación, no tienen que ver con las funciones que algunas instituciones tienen asignadas. La desconfianza es razonable debido a la crónica ineficiencia con que el Estado en México ha funcionado.

El caso mediático más reciente es el del prelado católico Rangel Mendoza, quien informó que se reunió con el jefe de una plaza del narcotráfico que le aseguró que se puede hacer un pacto para que no haya violencia en las elecciones, bajo la condición de que los candidatos y los partidos políticos no compren el voto. El asunto que se generó como nota nacional y debate de altos vuelos, incurre en un pequeño problema y detalle: ¿Con quién se hará el pacto?, como lo sugiere el narco y el jerarca católico. En Guerrero y en específico, en la zona serrana a la que alude el Obispo, está en conflicto por al menos dos o tres grupos delictivos.

De hecho eso, además de la evidente falta de estado, es la causa de la violencia en la entidad, la fragmentación de grupos delictivos a partir de la muerte y detención de los principales líderes del Cártel de los Beltrán Leyva, en que tanto en Acapulco, como en la sierra de Guerrero, se volvió una zona de guerra porque cada grupo exige el reconocimiento a su superioridad por sobre los demás. Otro elemento más es que algunas autoridades municipales, sobre todo, han hechos sus pactos inconfesos, pero de los que nos hemos enterado luego de horrores como el de Iguala, con el gobierno de José Luis Abarca, o procesados como Rogaciano Alba Álvarez, quien fue alcalde de Petatlán.

Si consideramos que algunos alcaldes tengan pactos o sean cómplices del narco, no significa que eso haya sido motivo de pacificación, sino por el contrario, que el conflicto se ha agudizado y tornado más violento precisamente porque en el pacto con uno, dejan fuera a otros. Ese es el “pero” que tiene la idea del obispo Salvador Rangel, ¿con quién se va a dialogar, negociar y pactar? Si el nú- mero de cárteles del narcotráfico ha crecido exponencialmente.

No obstante, el éxito y la incorporación de la propuesta del Obispo al debate y agenda nacional, se debe precisamente a la desconfianza e ineficiencia del estado en la recuperación de su poder en el territorio nacional, especialmente en Guerrero.

En el caso de las noticias falsas que se difunden en las redes sociales como Facebook, donde a pesar del control tanto de la misma plataforma como de la sociedad que para verificar la información que se difunde, todavía se cuelan informaciones dolosas; pero en el caso de WhatsApp la información fluye sin control alguno entre los contactos, más que las restricciones que el usuario se impone para cortar los flujos de desinformación.

Porque en este clima de desconfianza no hay quien se escape, tampoco los medios de comunicación como parte del sistema político; a eso se debe precisamente la cantidad de información que circula en las redes y que es ampliamente compartida por muchos de los usuarios que no tienen el cuidado de verificar las noticias que reciben y que comparten.

La mayor parte de estas noticias y temas que se someten a debate tienen como línea común que son antisistémicas, que están en contra del sistema político y social y que muchos de ellos no tienen el mínimo soporte lógico y mucho menos legal, pero que nos hace creer que lo mejor es todo aquello que vaya en contra de este sistema corrupto y corruptor, ineficiente y negligente, pero sin reparar que en esto también se contribuye en mucho y muchos proponen saltar del sartén con aceite hirviendo directo al fuego, como si fuera la mejor solución.

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