Federalismo y centralismo (I)

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Llama la atención que las dirigencias de los partidos PAN y PRI, el Prianismo; exhortan a sus correligionarios a unirse y defender al federalismo que, según ellos, el Presidente, quiere destruir con la nueva figura que se aprobó en la nueva ley de la administración pública federal, con los llamados “superdelegados”.

En primer lugar habrá que decirle a estos personajes, como ya lo dijo el politólogo, historiador economista y empresario, Dn. Daniel Cosío Villegas, en su libro “El Sistema Político Mexicano” de 1972 que en los hechos, desde la independencia hasta nuestros días, México ha sido un país centralista; lo del federalismo sólo ha existido en la letra; es decir, que México, a despecho de lo establecido en la Constitución, de que rija un régimen federal (un federalismo), más bien ha sido un régimen de gobierno centralista. 

“La Ciudad de México (CDMX) tiene hoy (y desde siempre), más habitantes que el más populoso estado de la República, los recursos fiscales del Gobierno Federal son superiores a los de todos los estado juntos; la mayor concentración bancaria, comercial, industrial, se halla también en la CDMX y en ella, se encuentran por supuesto, las instituciones educativas y culturales mejor dotadas, etcétera”.

Ahora bien, debemos de tener en claro, por un lado, que es el federalismo y por el otro, qué es el centralismo. El primero, de hecho, viene siendo parte de un régimen republicano; es una forma de control vertical, pero los países que lo adoptan, se supone, también les sirve de contrapeso al poder ejecutivo, para impedir que se concentre todo el poder en el Presidente de la República y no se llegue a los abusos; por lo tanto, el federalismo trata de ampliar la soberanía, que ésta recaiga en toda la sociedad que se encuentra a lo largo y ancho del país, ¿no será para el beneficio de las élites locales? Además, en el federalismo se busca distribuir territorialmente al Estado o al poder político; de tener espacios de autonomía, tales como los gobiernos soberanos autónomos (gobiernos locales estatales y municipales, etcétera). 

Pero lo más importante, en el federalismo es que las sociedades o comunidades locales cuenten con gobiernos que estén a su alcance, cercanos y controlados por ellas, que se les resuelvan sus problemas y atiendan sus demandas y, que intervenga en las decisiones que las afectan. Y esto es precisamente lo que no ha sucedido en este país. No hay tal federalismo.

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