Federalismo y Centralismo II

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En el artículo anterior señalamos lo que es el federalismo y de acuerdo a tal definición concluimos que dicho régimen político en México ha sido letra muerta, que más bien se ha dado un centralismo velado.

Por ejemplo, en toda la “época de oro” del priismo, se dio una centralización política; los gobiernos estatales o gobernadores, más que un contrapeso al gobierno federal, eran sus empleados, dicho sistema debió de haberse llamado “Confederación Nacional de Caciques al servicio de los Monarcas o Tlatoanis sexenales en turno”.

La misión principal de estos “gobernadores” fue la de controlar por los medios más represivos al país.

No fue un federalismo, sino un sistema de dominación; de tal forma que los que llegaban a ser gobernadores, eran los llamados “hombres fuertes” o en términos coloquiales “caciques”.

Hubo un Gobernador de San Luis Potosí que acuñó aquella famosa frase, de que los que no estuvieran de acuerdo con él, podían elegir a uno de los tres “ierros”: “Encierro, destierro o entierro”.

Es una falsedad decir que los gobernadores los elegían las sociedades locales; la realidad fue que los “palomeaba” el Presidente de la República (el monarca sexenal, tlatoani o emperador) y dichas sociedades sólo legitimaban tales decisiones en elecciones manipuladas y fraudulentas.

Hoy, la situación algo ha cambiado; bastante de este poder que tenía el Presidente de la República ha pasado a los gobernadores; además, se le transfieren grandes cantidades de recursos que antes no tenían y que por cierto para muchos nada ha sido para bien.

Pero en su esencia, la situación no ha cambiado; los gobernadores gastan demasiado dinero y utilizan los programas sociales con el fin de ganar elecciones y se supone que es el motivo de los gobernadores azules y priistas por el cual no quieren a los delegados únicos.

Pero no, porque hoy sí tienen un poder real y cuentan con más recursos, se pasó a un real federalismo, nada de eso, para muchos analistas, más bien, transitamos a un “feuderalismo”; los gobernadores ahora se han convertido en príncipes feudales, retrocedimos a la época medieval, los estados son sus feudos.

Hoy, igual que antes, las sociedades locales no cuentan o tienen el control de estos gobernantes y no son ellas las que toman las decisiones, no son gobiernos que estén atendiendo sus demandas, preocupándose por su seguridad y por su crecimiento y desarrollo económico.

Se da el despilfarro, se cometen demasiados abusos y se da una gran corrupción; un saqueo incontrolable (Javier y César Duarte, Tomás Yarrington, Borge, Humberto Moreira, Cué, Guillermo Padrés, etcétera; quienes son sólo la punta del iceberg).

Todos sabemos que el Gobernador que entra al poder pobre, cuando termina su “principado” sexenal sale rico y el que entra ya siendo rico, lo termina siendo aún más rico.

¿Éste es el federalismo o “pacto federal” que defienden los gobernadores prianistas? Podríamos decir que más bien lo que defienden es el “pacto federal de la impunidad”.

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