Federalismo en peligro

Federalismo en peligro

Comparte con tus amigos










Submit

AMLO se convirtió en un peligro para el federalismo mexicano que podría descuartizar totalmente a México balcanizándolo en pequeñas repúblicas.

Cuando AMLO decide lucrar con el divisionismo y el encono de los mexicanos, abre la puerta para que muchos estados de la República puedan ser tutelados por Washington, Miami o Texas, nuestra querida Texas que se convertiría en la estrella número 29 en la bandera de las barras y las estrellas, pues el tiránico centralismo que ejerce López Obrador, en mucho se asemeja al férreo control que ejercía Porfirio Díaz, solo que ahora, aderezado con un ingrediente ideológico llamado comunismo o socialismo ramplón.

Recuérdese que el 31 de enero de 1824 surgiría la República Mexicana bajo tres principios fundamentales: representativa, popular y federal, con 16 estados libres y soberanos, un distrito federal asiento de los poderes y los territorios de Quintana Roo, Baja California Sur y Norte.

En aquel entonces, los liberales entendieron que el federalismo era lo mejor para dejar atrás un Estado monárquico, heredado por la conquista española y dar paso a una República en la que imperara el federalismo, que durante el porfiriato y después de la Revolución Mexicana se convirtió en un ponzoñoso centralismo, sobre todo en lo que se refiere a las tributaciones fiscales que los Estados libres y soberanos hacen al gobierno central.

Durante la era priista, cuando ese partido ejerció una hegemonía total sobre los estados, eran los gobernadores los que se encargaban de cabildear con el Gobierno federal del centro los montos presupuestales que en muchas ocasiones eran calculados con base en el número de habitantes con los que contaba cada entidad federativa, aunque también, las entidades con mayor poder económico tenían que aportar al Fisco una mayor cantidad de impuestos y con base en ello, comenzarían a surgir los gobernantes críticos, inconformes porque los presupuestos para sus Estados no correspondían a la cantidad que tributaban a la Federación. Es decir, que, si tributaban un millón de pesos, la Federación tenía que devolvérselos copeteados y copetones, pero no es así, se los devuelve con chiquitolina.

La anarquía de gobernadores se ha dejado sentir durante el régimen Lopezobradorista y a razón de esa mezquina política centralista, gobernadores panistas y de otros partidos, amenazan ya con poner su mundo aparte y valerse con sus propios recursos fiscales que recauden en sus estados y municipios, lo cual presagia la pulverización del federalismo, merced a esa infame política fiscal de negrerismo y de profundizar en el divisionismo de los mexicanos.

Recordaré también, que, en 1848, cuando el ponzoñoso conservadurismo mexicano y Estados Unidos descuartizaron a México, imperaba en la nación azteca un infame encono y divisionismo entre liberales y conservadores. Ese mismo encono haría que en 1835, Texas se separara de México.

Hoy, no faltan las voces separatistas que en estados del norte de México como Chihuahua, Sonora, Coahuila, la Baja California y hasta Tamaulipas se levantan para clamar el fin del ponzoñoso federalismo centralista y conformar repúblicas propias. AMLO está profundizando peligrosamente en ello, al pichicatear los presupuestos, a los que tienen derecho muchas entidades de la República.

¿A quién beneficiaría que en México explotara en mil pedazos el federalismo? Claro que al rancio conservadurismo nacional y a los más ponzoñosos y retardatarios intereses norteamericanos porque no hay que olvidar que en 1825, James Monroe proclamaría la tesis de que “América, para los americanos”.

¿Y los parias de México correrían la misma suerte que los indios que había en el estado de Texas y que fueron exterminados por Estados Unidos o seríamos los nuevos esclavos del imperio de las barras y las estrellas? ¡Sí, aunque usted no crea, los gringos siempre han querido que México sea una Texas grandota!

Comparte con tus amigos










Submit