Gabinete estatal, políticos y tecnócratas

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Y bien, pues el gabinete estatal ha sido develado. Lo que fue motivo de rumores y especulaciones fue por fin revelado hace unos días por la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, y al dar a conocer los nombres de mujeres y hombres que habrán de hacerse cargo de las diferentes áreas gubernamentales demuestra que no siempre el ideal tiene que ver con la realidad, porque si bien es cierto que se buscó la paridad, la formación y especialidad, hubo algunos nombramientos que no se explican en ese mismo contexto.

En términos generales la conformación del gabinete del Gobierno del Estado combina entre políticos y tecnócratas, esta última una palabra que hace unos años, sobre todo durante el periodo neoliberal, cobró una acepción peyorativa y clasista, porque definía a personas con estudios de posgrados en el extranjero; pero otra acepción es aquellos cuadros gubernamentales que tienen una preparación técnica en alguna área de la que son responsables.

En aquella disputa se polemizaba sobre los políticos que aludía a los funcionarios sin grandes antecedentes educativos, con experiencia electoral, partidista, de liderazgos sociales y que por esta misma razón se les atribuía incompetencias o ineficacias.

De hecho esta cuestión se ha desarrollado hasta fuera del periodo neoliberal, porque la mayor parte de los gobiernos ya sea federales, estatales o municipales, asignan la mayoría de los cargos como pago de cuotas a los grupos de apoyo político, es decir, a aquellos que movilizan a la gente. Esto ha ocasionado que las acciones gubernamentales que no tienen pies ni cabeza sean decisiones por las prácticas clientelares del sistema político mexicano, pero no por políticas públicas establecidas.

Si bien las designaciones de las secretarías presentadas son parte de las prendas del perfil del designado y se han elogiado los nombramientos, en el caso que ha habido críticas fue en el de la titular de la Secretaría de Cultura, Aída Melina Martínez Rebolledo, en donde se habla de un retroceso porque la cabeza no tiene una trayectoria en el ámbito cultural reconocido en el estado.

Pero también, el caso de la Secretaría de Gobierno, que encabezará Saúl López Sollano, en la que se acompañará por un grupo de subsecretarios producto de las cuotas políticas que hay que pagar con cargos. Esta área es la única que hasta el momento ha presentado a los subsecretarios, todos varones por cierto.

En términos generales, la presentación del gabinete dejó un buen sabor de boca, aunque como siempre, hay peros en los casos particulares, que se hacen manifiestos, como en el de Cultura, porque precisamente se ponderó la trayectoria académica y política de los designados.

Ahora, con todo y las prendas, académicas y de trayectorias, ni el gabinete ni la gobernadora la tienen fácil. Además de las condiciones de marginación y pobreza que tiene la entidad, hay ciertas inercias sociales y de comportamiento político que precisamente justifican las sinrazones de sus actos en las condiciones socioeconómicas.

Aun cuando muchos actores políticos están insistiendo en que es el primer gobierno de izquierda de la entidad, en realidad sería el tercero. Porque aunque el rencor propio de la separación los hace ser viscerales en sus comentarios, el Partido de la Revolución Democrática se presentaba como de izquierda, y desde ese partido se fundó Morena, el ahora partido en el poder.

El PRD llegó al poder en el 2005 y lo refrendó en el 2011, en la alternancia con Zeferino Torreblanca Galindo y en la ratificación del triunfo con Ángel Aguirre Rivero y luego de su salida con Rogelio Ortega Martínez, y por lo menos este último con una larga trayectoria en la izquierda.

Lo único que podría distinguir a esos gobernadores con la gobernadora, es la asignación de los cargos. Hay ahora un mayor número de militantes de izquierda en cargos de primer nivel, incluso de universitarios, más que en el breve periodo de Ortega Martínez, en el que se privilegió a residentes de la Ciudad de México, que vinieron a trabajar unos días por acá.

Al parecer en este inicio de gobierno se están alineando los astros. Hay un presidente de la República que aprecia a la familia gobernante. Hay un gabinete en general que sabe lo que tiene que hacer, o por lo menos eso parece; no habrá ningún pretexto para echar para adelante a la entidad.

Bueno, en realidad parece que ahora sí no debería haber ningún pretexto.

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