Gato encerrado

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¿Cuál fue la razón por la que el lunático Donald Trump le perdonó la vida al gobierno de AMLO para no clasificar a las organizaciones criminales mexicanas como terroristas? ¿Qué cedió López Obrador a cambio de las presiones de la bestia trumpiana que llevaron al presidente mexicano a quedar atrapado en el proceso electoral norteamericano? Veamos:

En círculos del gran poder político de México se habla en voz baja… de los inconfesables acuerdos entre AMLO y Donald Trump. Se jura y perjura que el primer pedido del gobierno de los yunaites fue echar de México a la brevedad posible al dictadorzuelo y delincuente electoral boliviano Evo Morales, quien había utilizado a México para desestabilizar y matar de hambre a los bolivianos bajo la tutela y complicidad de AMLO, asunto que Estados Unidos amenazó con detonar en el plano internacional el intervencionismo mexicano.

Hoy, Evo Morales ya está en Argentina, donde se dice estar más a gusto que en México. Ante la exigencia gringa, AMLO no tuvo más remedio que pedirle a Evo Morales que hiciera maletas y salir de México con la mayor discreción posible diciendo que iría a Cuba para atenderse de algunos problemas de salud y que de ahí viajaría con destino a Argentina, donde llegó este 12 de diciembre como refugiado y bajo la advertencia de que no podrá hacer política ni agitar la desestabilización social en Bolivia. La realidad es que Estados Unidos no toleró que un comunista gozara de hospitalidad en el patio trasero de la Casa Blanca, pues históricamente el socialismo y el comunismo han sido veneno puro contra el imperio capitalista del mal.

El otro asunto con el que Donald Trump doblegó a López Obrador fue muy simple: el T-MEC, que ya había sido negociado y firmado precisamente en Argentina el 31 de noviembre del año pasado por las tres naciones, pero Donald Trump encontró inmejorable oportunidad para llevar agua a su molino reabriendo el tratado comercial que obligará a México a permitir que inspectores gringos intervengan en las empresas mexicanas que incumplan con las leyes laborales, asunto que dividió al empresariado mexicano porque no se les permitió figurar en las sospechosas negociaciones en lo oscurito desde el llamado “cuarto de junto”. Pero, además, AMLO se vería obligado a aceptar que de manera encubierta y sigilosa se desplacen por todo México cientos o quizá miles de policías encubiertos del FBI, la DEA, la CIA y otros organismos de inteligencia norteamericana para ubicar a los jefes de las mafias criminales para hacer que el gobierno de AMLO los someta a balazos y no con abrazos.

El propio AMLO ha insistido en que hará valer la soberanía de México, una retórica propia de los gobiernos populistas y de la izquierda socialista y comunista, pero la realidad es que la globalización imperial ha borrado de manera silenciosa fronteras y términos como patria, independencia, soberanía, etcétera.

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