Giras, jiras

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Las cifras y pronósticos del subsecretario de Salud federal, Hugo López-Gatell, sobre el contagio del virus resultan disímbolas ante las que señalan otros organismos y la misma UNAM. El portal WorldoMeter compara la cantidad de pruebas que se han practicado en la mayoría de los países del mundo. Europa en general hizo entre 2.7 y 1.4 millones de pruebas. En comparación con países latinos, en donde destaca Venezuela con medio millón de pruebas. México 111 mil pruebas del COVID-19 en números redondos. Médicos y especialistas en el tema le han dicho al subsecretario López-Gatell que si carece de un diagnóstico cercano a la realidad es complejo visualizar cómo enfrentar el comportamiento social frente al virus.

Es decir, la cantidad de pruebas no es un estudio para calcular los niveles de contagio. Ni siquiera una estimación. Lo que se ha hecho es un cálculo basado en un modelo matemático. Este instrumento se encuentra alejado de una realidad. Esos cálculos, nos arrojan que apenas estamos comenzando a vivir “el peligro” de una contaminación viral. Quienes obedecieron el “quédate en casa” han estado en su hogar desde mediados de marzo. Con este confinamiento ha aflorado otro problema llamado violencia familiar.

En España e Italia se obligó a la gente a quedarse en casa. Aquí se relajó la sana distancia. Se han permitido reuniones masivas en diferentes puntos del país, lo que ha provocado desborde de contagios. No hubo ni energía de la autoridad federal ni un mensaje homogéneo. La UNAM publicó un estudio que nos indica que el punto álgido de contaminación será el 27 de junio. Y estiman que un regreso a la “nueva normalidad” sería hasta septiembre. Nada que ver con los cálculos de López-Gatell. Lo que llevó a elevar el indicador de contagio son “reuniones masivas” y estas son de mínimo 30 personas.

Bajo este panorama, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho que reiniciará sus giras con un grupo selecto de personas en el sur del país. Sin embargo, AMLO es líder y sus seguidores van a querer ir a ver y tocarlo. Van a surgir aglomeraciones. Tal vez, luego incremento de contagios. En consecuencia, la gira puede convertirse en jira. El único pensamiento que me da este arrojado y peligroso método de acercamiento con su gente, es que percibe que va perdiendo popularidad.

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