Gobernantes democráticos

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Se debe pensar la democracia desde la óptica del poder. Porque desde ese enfoque es lograr que los ciudadanos acudan a las urnas y en el caso del día de la jornada electoral no importa si acude a votar una persona, con ese voto se legitima al ganador, por decirlo de alguna manera.

Pero a la hora de gobernar debido a que acude a votar la mitad de la población en edad de ejercer su voto, y si son por lo regular tres candidatos como opción, el ganador obtiene la tercera parte, es decir, 17 % de la preferencia real.

Por eso, aunque es legal el triunfo, pierde legitimidad con el paso de los días y si esa población que lo apoyó, entra en desencanto, se suma al bloque opositor; lo anterior es propio del desgaste natural de la figura del gobernante en turno, porque, por lo regular, no puede cumplir con lo que prometió en campaña.

Perder en las urnas o no lograr la reelección, por ejemplo, parecía muy fácil en la práctica, pero ha resultado muy complicado. Pocos representantes populares y munícipes lo han logrado.

La ventaja es que el régimen democrático todo lo limpia, gobernantes de un partido otrora opositor, pueden reagruparse previo a la jornada electoral o ya como gobierno.

Y así, el primer año de ejercicio del poder, pareciera que se reinventara la entidad o los municipios cada tres o seis años, respectivamente. Luego viene la etapa de relevos porque ya se pagaron los favores políticos y entran los perfiles deseados. A veces es tal la situación política que se sacrifica al pueblo con tal de sostener a los funcionarios incómodos, por pago de cuotas de poder, por eso no se quieren dar a conocer los nombres y perfiles de quienes ocuparán las principales secretarías gubernamentales.

Porque el gobernante necesita rodearse de personas capaces y de incuestionada honorabilidad para evitar ser criticados y se vaya deslegitimando el triunfo alcanzado en las urnas.

Y como lo que ocurrió el pasado 6 de junio fue una reconfiguración de los grupos de poder, no sería extraño que personajes de la política visibles en otros gobiernos, hoy sean parte del cambio o la transformación en la entidad.

Es curioso, pero así va a ser. Si no, al tiempo.

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