Gobiernos del diablo

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La noche del 23 de febrero de 1993, en la mansión marcada con el número 10 de la calle Tres Picos, en la capital de México, uno a uno fueron llegando los hombres más poderosos del dinero en México, invitados a una cena con el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari quien tentado por el diablo convoco a los oligarcas de la empresa mexicana para propinarles una “voluntaria” extorsión de a 75 millones de pesos por piocha para la campaña presidencial del PRI en 1994.

De aquella histórica cena, daría cuenta el semanario PROCESO, y también daría lugar a cualquier número de críticas sobre como los empresarios de México compraban impunidad, el poder presidencial y de qué forma vendían su alma al diablo.

Lógico los potentados que le entraron con su cuerno -más de 50- tendrían todo durante el régimen de Ernesto Zedillo y muchos desde un año atrás cuando se hicieron de la banca mexicana poniéndola en manos extranjeras y de muchas empresas paraestatales y el auge del pomposo modelo económico neoliberal, tachado por el papa Francisco como “la economía de la muerte”, que dio lugar al surgimiento y consolidación de unas cuantas comaleadas de súper, súper ricos y ejércitos y más ejércitos de miseria con una inhumana contención salarial.

A esa enigmática casa, propiedad de Antonio Ortiz Mena Borrego, tío de Carlos Salinas se darían cita Emilio Azcárraga Milmo quien se definía como soldado del PRI, Eloy Vallina Lagüera, Carlos Slim, Carlos Abedrop Dávila, Gilberto Borja Navarrete, Diego Gutiérrez Cortina y otros que presurosos acudieron a financiar la campaña electoral del PRI para comprar ¡la presidencia de la república! y con lo cual daría inicio la era de los gobiernos del diablo.

De aquél febrero del 93 ya van 27 años. Y de otra cena para sablear también a los mismos aristócratas del dinero, ya se cumplieron 19 años cuando la señora presidenta de México, doña Marta Sahagún convoco a los mesías del dinero para que le entraran con su cuerno de 100 mil pesos cada uno para constituir la Fundación “Vamos México”, suya suyita y de su propiedad, disque para ayudar a los pobres de México y el gancho seria el astro ingles Elton John, que desde aquel octubre del 2001, los pobres siguen sin poder cortar una flor del jardín de la mujer del paisano de las momias de Guanajuato, Vicente Fox Quezada.

Con aquel gobierno de diablo, los oligarcas del dinero compraron impunidad y obtuvieron lo que quisieron, pues que caray el que paga manda y si se equivoca vuelve a mandar.

Y después de sendos y humillantes eventos charoleros que retrataron la corrupción en las catacumbas del gran poder político en México, el pasado miércoles 12 de febrero, nuevamente los mangantes empresarios mexicanos acudieron a otra cena, pero ahora en Palacio Nacional para volver a comprar la presidencia de la república mediante el diabólico binomio políticos-empresarios de la corrupción y seguir conformando otro gobierno del diablo, porque sabido es que los oligarcas le fueron a vender su alma al diablo para evitar que la furia del tlatoani los exhiba algún día como los grandes “conservadores fifís” o como “la minoría rapaz que ha robado mucho”.

EL sablazo presidencial seria disfrazado de un carismático apoyo para dotar de medicamentos y equipo a los hospitales de México que viven de limosna, mientras cientos de personas mueren por no contar en el Sector Salud ni con mejoralitos, pero eso sí, el presidente sigue empeñado en su circo dándoles a los mexicanos atolito con el dedo con el avión presidencial y eso que AMLO prometió separar el poder económico del poder político, que hoy, por hoy conforman los gobiernos del diablo.

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