Habemus dictador

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A ver, a ver… Ahora resulta que cualquiera que caiga de la gracia de Andrés Manuel López Obrador, puede ser colgado del próximo árbol con el simple señalamiento de ser corrupto, como en la Santa Inquisición.

Ya lo vimos con las magnas obras del aeropuerto de Texcoco, la cervecera Constellation Brands y caerá la guillotina sobre medios de comunicación, se dice.

Y sí, sin presentar pruebas, sin el debido proceso, sin derecho a réplica, el tabasqueño ha encontrado la forma letal de acabar con todos los presuntos conservadores y neoliberales, que le estorban en su proyecto socialista-marxista, estilo cubano o venezolano.

Lo más reciente, pasándose la ley por el arco del triunfo, es el ataque con saña a las empresas dedicadas a la generación de energías limpias, solo porque le hacen competencia a la Comisión Federal de Electricidad, empresa paraestatal que pretende convertirla en su monopolio, tal vez por ser un jugoso negocio manejado por el ícono de la honestidad, Manuel Bartlett.

En efecto, el pasado 29 de marzo, en plena crisis por la pandemia del COVID-19, en un video compartido a través de redes sociales previo a su llegada a Mexicali, López Obrador se lanzó a la yugular del parque eólico de la empresa Sierra de Juárez ubicado en la Rumorosa, Baja California.

Ahí, sin presentar pruebas, el tabasqueño señaló al proyecto como producto de las “transas” que se hacían en el periodo “neoliberal”.

“Estoy aquí en la Rumorosa, con Víctor Manuel, cada vez que paso, grabo algo, porque esta es una de las zonas más bellas de México, esto que es producto de la naturaleza, pero también aquí se expresa la falta de sensibilidad de los gobernantes. Autorizaron esos ventiladores que producen energía eólica, miren cómo afecta el paisaje natural”, dice con el dedo a los ventiladores que se ven a lo lejos. ¿Cómo se atrevieron a dar permisos para instalar estos ventiladores?”, cuestionó el mandatario.

La última subasta eléctrica que se realizó fue en diciembre de 2018, con el objetivo de que México pasara del combustible fósil, a la solar y la eólica, pues es lo más barato y sustentable a nivel mundial.

Empero, López Obrador pretende construir 60 parques termoeléctricos en todo el país, mediante combustibles fósiles, desde petróleo hasta carbón, bajo el control de Bartlett y otorgando jugosos contratos solo a sus amigos, como en las obras Tren Maya, aeropuerto Santa Lucía y refinería Dos Bocas.

En esa misma tesitura se encuentra el titular de la Semarnat, Víctor Manuel Toledo -extremista de izquierda-, quien dijo que los aerogeneradores de parques eólicos “atrapan el aire de las comunidades indígenas”. ¡Imagínense!

Por tal razón, apuntó AMLO, esos permisos, en referencia a las subastas eléctricas para licitar parques eólicos y solares, no se darán “nunca más”, pues “contaminan visualmente”. ¡Imagínense!

Cabe destacar que desde el 29 de octubre 2019, asociaciones de energías renovables consideraron que las modificaciones a Certificados de Energía Limpia (CEL) destruyen el principal mecanismo para incentivar la inversión, además de anunciar que acudirán a instancias nacionales e internacionales para defender sus derechos.

Para estas asociaciones, esto implica un cambio fundamental en el marco jurídico y regulatorio del sector eléctrico con un daño económico en los proyectos de inversión privada en desarrollo, construcción y operación.

“Acudiremos ante las instancias competentes, nacionales e internacionales, para defender nuestros derechos”, aseguraron en un documento firmado por la AMDEE, Asolmex, Asociación Mexicana de Energía Hidroeléctrica, Cogenera y AMDE.

Sin embargo, valiéndole un comino las normas jurídicas nacionales e internacionales, el gobierno de la 4T decidió, el pasado 29 de abril a través del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), suspender las pruebas operativas de centrales energéticas renovablesque estaban planeadas para el transcurso de este año.

Se trata de 17, de las cuales siete son parque eólicos y 10 son de generación fotovoltaicaque, de acuerdo con Bartlett y Rocío Nahle, “afectan la calidad de frecuencia” del producto. ¡Imagínense!

Al respecto, el diputado federal Jacobo Cheja, de Movimiento Ciudadano, rechazó la decisión de la cuatroté por ser arbitraria y unilateral. Y destacó que no debe haber contratos sucios con energías limpias, ni energías limpias con contratos sucios. Veremos, veremos. unomasmega@gmail.com

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