Hablando de políticos

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Amplios sectores consideran a los políticos como individuos de alta peligrosidad, otros van más lejos, tienen la idea de que rayan en la delincuencia, que muchos de ellos pertenecen a bandas criminales organizadas (según los especialistas, de no haber políticos en ellas, no serían tales, sino criminales comunes). Escribió un politólogo que los políticos desean que les crean y los amen, pero aquí, no tienen credibilidad y están desprestigiados, como en otros países. Los mexicanos informados los repudian y los desprecian.

Ellos nos consideran como a unos estúpidos, incluso algunos afirman que no nos ven como seres humanos. Pero nos han demostrado ser unos corruptos, saqueadores, abusivos y hasta genocidas. Son manipuladores, demagogos y populistas que medran con la pobreza y desinformación de las masas para imponer sus intereses y mantener el poder. También se les tiene como a unos mediocres, ineptos y simuladores; para muchos, ni a políticos llegan, son unos politicastros, es decir, politiqueros que bastardean los fines de la actuación política.

Se piensa que sólo buscan el poder desesperadamente para enriquecerse, que esa es su única finalidad: hacer fortunas a costillas del erario público, o sea riquezas mal habidas. No les interesa construir un Estado de desecho y democrático, sino un Estado patrimonialista y excluyente, lo primero para saquearlo y lo segundo para no rendir cuentas a nadie. Han degradado a la política a una sola forma, a la de un medio para amasar fortunas. No tienen ética, principios ni escrúpulos, son unos inmorales.

Dilapidan, derrochan y despilfarran los recursos públicos, que no son en realidad públicos, sino de la ciudadanía, son ahorros que les son sustraídos vía impuestos, los cuales restringen su consumo. Estos ahorros bien podrían ser utilizados para financiar el desarrollo económico que es la única solución que tiene el país para salir de sus crisis económicas infernales en que se encuentra; sólo así se podrá integrar a los millones de pobres al sistema productivo. Es más, se piensa que ni idea tienen de cómo implementar una estrategia para el desarrollo económico. He ahí su mediocridad. Para ellos lo importante es vivir con privilegios, ser intocables, contar con fueros, estar por encima de la ley y que se les considere como a gentes admirables. Se consideran seres superiores, toman actitudes paternalistas y despóticas, pero la sociedad los ve como a unos indignos de tales canonjías. Para muchos no deben estar representando al país, sino estar en frías y obscuras celdas de las penitenciarías del país. Todos y cada uno de ellos merecen ir al museo llamado “basureo de la historia”, pero después de estar en la cárcel, desde luego.

Los políticos forman un círculo cerrado, el del poder, es su propio mundo. Sus discursos son triunfalistas que sólo reflejan sus éxitos personales, no contemplan la realidad nacional que está fuera de ellos. A los partidos se les ha exigido que renuncien a todos los recursos que reciben del Estado, y se destinen a los damnificados, demanda que deben de obedecer. ¿Cambiaran los políticos?, no, nunca lo harán, pero si se puede cambiar el sistema y hacer de la política una actividad útil a la sociedad, a la economía y no sólo a ellos mismos. Se espera un cambio y no más de lo mismo, que se presente un programa para terminar con la corrupción y la inseguridad; con eso, México empezaría a cambiar. ¿Usted qué opina?

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