¿Hacia dónde vamos?

¿Hacia dónde vamos?

Comparte con tus amigos










Submit

A PESAR DEL TRECHO RECORRIDO, DE LAS EXPERIENCIAS VIVIDAS, LA RIQUEZA MATERIAL, LA CIENCIA Y LAS CULTURAS ACUMULADAS, LOS VALORES éticos y morales definidos y la espiritualidad cultivada, la humanidad no ha crecido lo suficiente como para ser dueña de su destino, saber hacia dónde se dirige y qué le espera un día después.

 

LA EXPLICACIÓN NO PUEDE SER MÁS PEDESTRE: SU DESTINO NO HA SIDO REGIDO POR LOS HOMBRES MÁS SABIOS NI ILUMINADO POR LOS MÁS altos valores y los sentimientos más puros; sino todo lo contrario. La codicia, el egoísmo y el afán de poder han reiterado a conquistadores, imperios y oligarcas, exponentes de la cruda vigencia del pecado original a escala planetaria. Es cierto que siempre hubo alternativas, pero también lo es que fueron siempre utopías, credos y proyectos, algunos con impresionante capacidad de convocatoria y metas magníficas, aunque sin fuerza para imponerse en el mundo real. Las teorías, las sentencias y las predicciones han servido para promover cultos y oraciones, animar los debates de salón, las luchas de clases y, cada una en su momento y su entorno, han dado lugar a sueños y animadas esperanzas, pero han carecido de sentido práctico y resultado ineficaces.

 

TODO SE DEBE A LOS HOMBRES Y A SU INVETERADA INCAPACIDAD PARA CONVIVIR. NO EXISTE UN SOLO PROBLEMA DE AQUELLOS QUE CON carácter global amenazan la paz y la existencia de la especie que pueda ser atribuido a alguna carencia natural ni a falta de conocimientos. La humanidad tiene todo lo que necesita para vivir sana, libre, instruida, culta y feliz, excepto la voluntad política necesaria. Los ejemplos están a la vista. No hubo manera de evitar las dos guerras mundiales en las que más de 100 millones de personas se lastimaron unas a las otras y que en su zaga desdichada se anotaran el holocausto judío y el genocidio nuclear. Los conflictos de Corea y Vietnam fueron seguidos por los que, asociados a la quiebra de la Unión Soviética, dieron lugar a atávicas guerras interétnicas. La lucha por la independencia y la liberación nacional en el Tercer Mundo no impidió el neocolonialismo, que obstaculizó el avance en la lucha contra la pobreza y por el desarrollo y promovió interminables y costosos conflictos fratricidas, como los de Ruanda entre hutus y tutsis que, junto con el apartheid, quedarán como paradigmas de crueldad y primitivismo.

 

LA PARTICIÓN DE PALESTINA PARA CREAR EN SUELO AJENO AL ESTADO DE ISRAEL, INSTALÓ LA GUERRA Y LA VIOLENCIA EN EL MEDIO ORIENTE, una región perturbada por el atraso político y la endémica presencia extranjera y para la cual, el petróleo que enriqueció a sus oligarquías y atrajo los apetitos imperiales, se convirtió de un maná del cielo en una maldición. Décadas atrás debutó un terrorismo carente de explicación, sentido y objetivo que, aunque realizado por individuos o pequeñas organizaciones, ha puesto en peligro a la humanidad. Caracterizado por su crueldad, ausencia de principios, reglas y metas, el terrorismo se ha instalado en el panorama internacional, intentando legitimarse por la violencia ejercida por ciertos países que lo practican de modo consuetudinario. Guiados por la arrogancia, de modo emocional e inexplicable, los Estados Unidos, un país habituado a lidiar con los más grandes diversos y complejos problemas internacionales, la única superpotencia existente y el país que más guerras libró en los siglos XIX y XX, proclamó una ineficaz contienda global contra el terrorismo, que no solo ha empantanado a sus tropas, sino creado nuevos y mayores peligros.

 

Lo que convierte la guerra en Irak en una tragedia mundial es el intento por reivindicar a la violencia como forma de solución de los conflictos. Después de cuatro años y cien mil muertos, Estados Unidos no solo no ha vencido al terrorismo, sino que, sin proponérselo, lo ha alimentado. Nunca antes el mundo fue tan frágil e inseguro. Las guerras y los conflictos son ahora más peligrosos por su escala planetaria y porque sustraen a los líderes, los gobiernos y las sociedades más avanzadas de prioridades que, a corto plazo representan riesgos inéditos que amenazan incluso la existencia de la especie humana. Los estilos de vida, la energía y los cambios climáticos son algunos de ellos.

 

Comparte con tus amigos










Submit