Ideología y cambio Parte III

Ideología y cambio Parte III

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“Las ideas de la llamada clase dominante son las ideas dominantes en cada época”.

“La clase social que ejerce el poder material dominante o poder económico en la sociedad es al mismo tiempo su poder espiritual el dominante”.

En otras palabras, en el sistema en que hoy vivimos, la ideología que todos tenemos y aceptamos, es la de los “caballeros del dinero”, la de los “hombres de negocios y acaudalados”, es esta ideología y no otra, la que reina en la sociedad. Es decir, la ideología de la clase dominante es la ideología que se impone a la sociedad. Y esto se toma como algo natural.

La clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual.

Las ideas o ideologías de las clases subordinadas, dominadas, o los de abajo, quedan relegadas, prácticamente no existen, ¿y por qué esto es así? Un elemento o causa, es porque carecen de los medios necesarios para producirlas espiritualmente.

En todas las épocas, es la ideología de las clases altas, es la ideología “del 1% de la población que tiene lo que el 99 % necesita”; es la que se acepta, la que se impone.

Ahora bien, ¿cuáles son esas ideas dominantes de la clase dominante?, los que han estudiado este asunto nos responden que “no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales dominantes concebidas como ideas, por lo tanto, las relaciones (sociales) que hacen de una determinada clase la clase dominante son también las que contienen el papel dominante a sus ideas.

“El control de la producción material contiene poder sobre la producción de conciencia”. La clase dominante ejerce su poder para distorsionar la conciencia mediante su control de los medios de producción intelectual: escuelas, cine, la PRENSA DIARIA, TV, etc.

Las clases dominadas carecen de una ideología, o si cuentan con ella, simplemente no tienen capacidad de imponerla y, por lo tanto, hacen suya la ideología de las clases dominantes. A estas clases, por ejemplo, se les inculca que la felicidad consiste en acumular riquezas, porque da seguridad, prestigio, que es la clave del éxito mismo, y, por consiguiente, proporciona una gran capacidad de consumo, y a la vez, bienestar. Se inculca que el consumo es en sí mismo la felicidad. A esta sociedad también se le llama la sociedad de consumo. El amor al dinero. La avaricia, el éxito material. Continuará.

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