Incendian y vandalizan normalistas el Congreso de Guerrero

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A cuatro días del sexto aniversario de la desaparición de los 43


Estudiantes de la normal rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, la mañana de este martes irrumpieron violentamente a las instalaciones del Congreso del Estado, donde con una camioneta de la empresa Lala derribaron el portón del estacionamiento y con el mismo vehículo despedazaron la puerta de cristal del área administrativa de la planta baja para posteriormente incendiar la unidad, así como quebrar cristales de los ventanales a pedradas y palazos, destrozar computadoras y mobiliario, pintarrajear paredes y lanzar y explotar petardos en colchones que introdujeron, además de destruir cajeros automáticos, también sustrajeron aparatos de las oficina.

Aproximadamente a las 11:20 de la mañana, provenientes de sus instalaciones escolares en Ayotzinapa, municipio de Tixtla, los normalistas llegaron al edificio del Congreso a bordo de varios autobuses de pasajeros, unos de la empresa Estrella de Oro y otros de Costa Line que previamente secuestraron.

Los estudiantes también secuestraron una camioneta repartidora de lácteos de la empresa Lala, vehículo en el que transportaron varios colchones viejos hasta las instalaciones del poder legislativo de Guerrero, que luego incendiaron cerca de la puerta de acceso al salón de plenos de los diputados y en el estacionamiento.

La camioneta fue colocada en el acceso al estacionamiento del Congreso local. Ahí el vehículo fue pintarrajeado y antes que concluyera el mitin que encabezaron los padres de los 43 normalistas desaparecidos, colocaron en su interior dos garrafas de 20 litros llenas de gasolina; otro grupo de normalistas brincó la cerca perimetral y pintarrajearon con spray las paredes del salón de sesiones, de la biblioteca y las oficinas de ese edificio.

Poco antes de que concluyera el mitin de los padres, un estudiante se puso al volante de la camioneta de Lala y en reversa arremetió contra el portón de acceso al estacionamiento y entró a esa área, seguida de unos cien normalistas.

Otro grupo de veinte estudiantes formó una fila en el acceso al estacionamiento para evitar que los reporteros que cubrían la manifestación ingresaran a documentar lo que sucedía al interior, donde el normalista que manejaba la camioneta de Lala, la metió por la fuerza al pasillo que se ubica entre la biblioteca y el vestíbulo de acceso a las oficinas de los diputados y al salón de plenos, donde derribaron las puertas de cristal.

En ese lugar los estudiantes rociaron las dos garrafas de gasolina a cinco colchones que iban en la parte posterior de la camioneta y les prendieron fuego.
Otros dos colchones más fueron colocados en el estacionamiento y les colocaron petardos, haciéndolos explotar.

Tras el estallido, uno de los colchones “voló” incendiándose por los aires y a punto estuvo de caer sobre un normalista que vestía playera amarilla, quien al percatarse salió corriendo y a centímetros logró evadirlo sin resultar lesionado.

Al correr, al estudiante se le cayó un celular, mismo que después de patear los escombros del colchón, logró recuperar.

Los normalistas también arremetieron contra los ventanales de la biblioteca y del edificio de oficinas de los diputados, donde empezaron a colocar petardos que estallaron en una docena de ocasiones.

Uno de los petardos derribó una puerta de acceso a la Junta de Coordinación Política (Jucopo) y otros más estallaron en la biblioteca, donde se inició un incendio; otros más en las oficinas de los legisladores, donde también se iniciaron varios incendios.

Además de que destrozaron computadoras y muebles para oficina de toda la primera planta y parte de la segunda, se observó a un grupo de normalistas que cuando se retiraban llevaban en sus manos ventiladores, computadoras, impresoras, una televisión, aparatos que subieron a los autobuses que los esperaban sobre la avenida Trébol Sur, frente al Congreso local.

Al lugar arribaron pipas con agua de Protección Civil del estado y de Bomberos, quienes sofocaron las llamas que envolvían la camioneta, de la biblioteca y de varias oficinas administrativas; también llegó al lugar el secretario de Seguridad Pública estatal, David Portillo Menchaca, quien dijo que se haría una evaluación de los daños y que se asegurarían de que no hubiese más artefactos explosivos.

Se ordenó acordonar la mitad del estacionamiento y llegaron una veintena de policías del Estado a custodiar el inmueble, además de pedirles a los reporteros que desalojaran el lugar, porque personal de la Fiscalía General del Estado haría los peritajes correspondientes.

Esto ocurrió a cuatro días de que se cumplan seis años de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y el asesinato de otros tres, en Iguala.

Este miércoles los normalistas acompañarán a los padres de los 43 en actividades que realizarán en la Ciudad de México ante las instalaciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN); el jueves protestarán en el Consejo de la Judicatura Federal; el viernes en la Fiscalía General de la República (FGR); el sábado realizarán una “marcha nacional”, también en la capital del país, y el domingo estarán en Iguala.

El 17 de julio de este año, los normalistas de Ayotzinapa llevaron a cabo actos violentos similares al de este día en las mismas instalaciones del Congreso de Guerrero.

(IRZA)

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