Injusticias en nombre de la anticorrupción

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La semana pasada la mayoría morenista y aliados en la Cámara de Diputados aprobó la desaparición de 109 fideicomisos, a pesar de las críticas y demandas de no hacerlo de parte de algunos sectores como productores de cine, investigadores, organizaciones de derechos humanos y periodistas, personajes y organizaciones sociales. Aunque también se dieron posiciones de gobernadores y fracciones partidistas opositoras, estas fueron igualmente ignoradas y ninguna hizo mella en la iniciativa presidencial que aprobaron los legisladores.

 

Con menos de las acciones legislativas realizadas en lo que va del primer trienio de Andrés Manuel López Obrador, mucha de la gente de izquierda que hoy respalda sus iniciativas estuviera protestando de haberlas hecho uno de los gobiernos del PRI o del PAN, o del PRIAN como suelen hablar los simpatizantes del lopezobradorismo.

Aunque los efectos de las medidas tomadas son resentidos también por los simpatizantes de la Cuarta Transformación, se evade la atribución de la responsabilidad de la aprobación. Por ejemplo, entre algunos trabajadores de la Universidad Autónoma de Guerrero que simpatizan con López Obrador reclaman el descuento que se les hace por el Impuesto Sobre la Renta (ISR) a sus ingresos y exigen a la administración que no lo aplique, pero no critican a los legisladores ni la iniciativa que prohibió la condonación en el pago de impuestos y que durante algunos años permitió que no se cobrara la totalidad del ISR a los asalariados.

 

La serie de iniciativas presidenciales que se han aprobado en este trienio legislativo han tenido como pretexto y bandera la corrupción y la austeridad, y en nombre de la anticorrupción se han cometido muchas injusticias. Y por eso mismo los partidos políticos se encuentran sometidos y sin banderas. Los partidos políticos opositores en México no han podido articular un discurso que capitalice el descontento social.

 

Son intelectuales, científicos, periodistas, padres de familia de niños con cáncer, artistas, quienes cada uno por su lado se están manifestando y están reclamando las acciones que en nombre de la anticorrupción y la austeridad les está recortando sus ingresos o de plano eliminando los fondos. Vaya, el Fondo Nacional de Desastres no tiene quien lo defienda porque quienes tienen que hacerlo son los gobernadores.

 

Que el PRI, el PAN o el PRD se opongan a la presunta lucha contra la corrupción que se manifiesta con la desaparición de los programas y fideicomisos es un problema de cómo manifestarse, porque ellos están siendo acusados de todas las tropelías habidas y por haber, en torno al manejo de los recursos públicos.

 

Así que la movilización social no es partidista. Para este martes se está convocando a una Jornada Nacional de Defensa de la Ciencia, los Derechos Humanos y la Cultura en las instalaciones del Senado, pero también se está convocando a que se haga en las entidades, en donde protestarán por la desaparición de los fideicomisos. En teoría solo los fondos mixtos que se manejaban por los Consejos de Ciencia y Tecnología de los estados, al igual que los de Conacyt, deberían reunir a académicos y científicos de provincia.

 

El discurso estigmatizador de la narrativa oficial es que quienes están en contra de las acciones del Gobierno federal es porque están a favor de la corrupción que predominó en los anteriores gobiernos, seguramente será motivo de inmovilización aunque sean afectados, así como ocurre con las protestas por el ISR, reclaman pero no al indicado sino al que aplica la ley.

La narrativa oficial que ha construido ese discurso de que quienes están en su contra están a favor de la corrupción funciona como un corsé, a la muy ajustada idea de que se está combatiendo la corrupción, pero más que castigar a los responsables de los actos que se acusan y seguirles el procedimiento legal, solo se está enjuiciando mediáticamente y que la sociedad, o los bots con los que actúan en las redes sociales, realicen ese juicio sumario contra todos y contra todo.

 

El uso de la psicología de las masas y las injusticias que se cometen en nombre de la anticorrupción en cualquier momento va a tener que salir de esta borrachera populista.

 

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