Joe Biden-Kamala Harris. Angela Merkel

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Ya están los cambios en el mundo, por lo pronto en Estados Unidos y Alemania van en sentido correcto y positivo.

El largo viaje de Joe Biden y Kamala Harris al poder termina mañana con la protesta de ley que harán en el Capitolio recuperado de las hordas de Trump. A las 10 horas de Washington, ante la biblia jurarán respetar la Constitución norteamericana, que no es como la mexicana larga, parchada y a veces contradictoria entre sí. Un nuevo respiro y esperanza para el mundo después del populista Trump.

Como dice Jorge Castañeda, lo que siempre le ha importado a los Estados Unidos es la estabilidad mexicana, por eso siempre ha intervenido en los diferentes momentos de la historia, desde la propia independencia, por eso se fueron los franceses; nos quitaron la mitad del territorio, reconocieron los gobiernos de Benito Juárez, Venustiano Carranza y Lázaro Cárdenas; el apoyo al régimen de más de 70 años del partido en el poder como lo fue el PRI en la mayor parte del siglo XX. Y lo seguirán haciendo.

Con Biden y su gobierno no será fácil lidiar. 77 años. De niño y joven tartamudo. Vivió un momento en que estuvo al borde de la muerte en 1988, hasta le dieron la bendición sacerdotal; su larga etapa de senador; ocho años con Barack Obama; su aislamiento por algunos años de los Clinton; la terquedad de que su vicepresidenta fuera una mujer no blanca, académica y de carácter como Kamala Harris. Una de sus frases: “El fracaso es inevitable en algún momento de la vida, pero darse por vencido es imperdonable” y así se guió. Enfrentó conflictos en torno a la raza, el género, el crimen, la salud pública, el capitalismo y la guerra. “Joe el dormilón, la marioneta de la izquierda, siervo neoliberal. Con Biden los mercados entrarán en crisis y las ciudades arderían en llamas”, dijo Trump.

Su respuesta: “Quiero ser el presidente más progresista desde Franklin Roosevelt”. Propondrá un “Nueva Ideal”.

Mientras esto será mañana, ya en Alemania liberal se están dando los cambios de manera positiva. Angela Merkel no se reelegirá el 26 de septiembre de este año y desde ahora empiezan a fortalecerse para parar a los alemanes del pasado.

Se eligió a Armin Laschet como nuevo presidente de la Unión Democrática Cristiana. Centrista y primer ministro de la Renania del Norte-Westfalia, de 59 años, que será continuidad de la línea política de la estupenda Angela Merkel.

Le ganó al conservador derechista anticanciller Merkel, Friedrich Mertz por 521 votos a 466 o sea por 55 de diferencia. En esa convención se enfrentaron liberales contra racistas y anti Unión Europea. Debe haber pesado la triste y trágica experiencia de Estados Unidos con el populista-xenofobo de Donald Trump.

Angela Merkel, comunista de formación, cuando vivió y se educó en la entonces República Democrática de Alemania, la RDA, al igual que se formó Vladímir Putin en las juventudes comunistas de la URSS. Ella es un elemento fundamental para el fortalecimiento de la Unión Europea, con todo y la separación de la pobre Gran Bretaña. Mantuvo con su política y carácter a salvo de tentaciones fascistoides de partidos y líderes dictatoriales.

Luchó por el no estancamiento de Europa e hizo frente a las aventuras de las dictaduras de nuevo cuño que están saliendo y sobre todo a las políticas regresivas del racismo y a veces fascistas, como la de Erdogan en Turquía, Putin en Rusia, Xi en China y los cuatro años de Trump.

15 años seguidos ganando elecciones ciudadanas sin fraude, usos clientelares o corporativismo. Una estadista mundial y gran oradora.

Ojalá así siga el mundo y más frente a la pandemia que es el principal azote de la humanidad.

(“Joe Biden. Una nueva era” de Evans Osnos, 2020, Ed. Península)

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