La catástrofe global de 2030

La catástrofe global de 2030

Comparte con tus amigos










Submit

El planeta Tierra, la casa común de más de siete mil millones de personas, está convertido en una bomba de tiempo que podría provocar, antes o después de 2030, una catástrofe global.

91 científicos de la ONU de más de 40 naciones lanzaron el pasado fin de semana un auténtico SOS para que la humanidad, pero especialmente el mundo industrializado, entienda y concientice lo más pronto posible que el calentamiento global está a punto de provocar una catástrofe universal. 

Sí, el destino ya nos alcanzó; hemos contaminado inmisericordemente nuestra casa común.

Los mares están convertidos en gigantescos basureros, principalmente de plásticos, que amenazan con la extinción de cientos de especies marinas.

Los arrecifes de coral están desapareciendo peligrosamente; los ríos, que hasta hace unos años eran cristalinos, hoy son pestilentes y mortíferas aguas negras; los polos de la Tierra se están derritiendo rápidamente; más de mil cien millones de automotores que hay en el mundo lanzan a la atmósfera millones y millones de mortales partículas todos los días, entre ellos, más de 18 mil aviones comerciales. Sin faltar la flota aérea para fines estratégicos de las naciones, que cuentan con ejércitos en el mundo y están provocando que la temperatura global alcance hasta 2 °C.

Científicos advierten que, “si la temperatura alcanza los 3 °C, la hecatombe de la humanidad podría producirse antes o poco después de 2030”.

La ciencia tiene razón sobre el peligro real que se cierne en la tierra y vale la pena preguntarnos ¿qué tanto contaminamos diariamente con nuestro automóvil o qué tanto contaminamos tirando basura en las calles, parques, carreteras y pueblos? ¿Qué tanto contaminan a los ecosistemas las industrias que lanzan sus residuos tóxicos a los ríos?

Este es un punto medular que en naciones industrializadas como China, Estados Unidos y Brasil, las tres principales naciones contaminantes del planeta, se niegan a reducir sus emisiones de dióxido de carbono (CO2).

Estados Unidos, por ejemplo, a través del demente güero loco, Donald Trump, decidió retirarse del Acuerdo de París hace dos años, el cambio climático que obliga a las naciones más cochinonas del orbe a bajarle a ser menos puercas, aunque el término suene mal.

Dicen, allá en mi tierra, que “la verdad incomoda, pero no peca”.

Sabía usted que quienes tiran envases de refrescos o plásticos al aire libre están contaminando por 200 años; que quienes tiran una llanta contaminan por 400 años; que quienes tiran baterías y pilas contaminan los mantos acuíferos con cadmio y otras sustancias mortales y que quienes tiran una colilla de cigarrillo a la vía pública contaminan durante dos años, amén de provocar inundaciones por taponamiento de los drenajes.

¿Esperamos ver nuestro planeta convertido en un gigantesco desierto sin alimentos ni agua? ¿Qué tanto estamos dispuestos los seres humanos a evitar la catástrofe que viene?

Vale la pena que reflexionemos, porque como decían mis mayores, “no es lo mismo un ser humano, que ser un humano”.

Comparte con tus amigos










Submit