La crisis del PRD

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Hace treinta años nació el Partido de la Revolución Democrática producto de la unión de una confederación de partidos. Treinta años después está a punto de desaparecer producto de una confederación de facciones, y que como dice Giovanni Sartori en su libro “Partidos y sistema de partidos”, la “facción” tiene un quehacer perturbador y nocivo, y así cuando las diversas facciones que se denominaron tribus corrientes dentro del partido, cada quien con su jefe arruinó la vida institucional de un partido que contribuyó con mucho a la transición democrática del país.

La salida del PRI de Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, que llevó a la formación del Frente Democrático Nacional para la elección presidencial de 1988, en donde confluyeron priistas, el Partido Mexicano Socialista (que a su vez fue fusión de otros partidos de izquierda), los partidos satélites del PRI (PARM, PPS y PFRCN), además de la amplia gama de agrupaciones de izquierda.

En 1989 el FDN dio paso al PRD. Junto con el PAN comenzaron a disputarle al PRI el terreno electoral. El PRD en el sur del país, excepto Yucatán que lo peleaban el PAN y el PRI; mientras que el PAN luchaba contra el PRI, el norte, salvo Zacateca, que lo hacía el PRD. A lo largo de esos treinta años el PRD representó a la izquierda institucional en la lucha electoral.

Fue en el 2014 cuando esa izquierda se escindió, por un lado quedaron los impulsores de Morena y por el otro los del PRD. Ahora a cinco años de eso, y luego de que Morena ganara la Presidencia de la República con Andrés Manuel López Obrador, en lo que se consideró como un tsunami, el PRD no solo entró en una crisis política sino también de identidad, en la que se analiza el cambio de nombre, de logo y de todo lo que pueda ser cambiado, con excepción de los elementos que lo metieron en ese lío, las facciones partidistas y su baja institucionalidad.

En esta paradoja, los perredistas que desde hace mucho vienen hablando de que son las corrientes las que han metido en crisis al partido, son las mismas corrientes con sus líderes las que están discutiendo sobre el futuro del partido. De las bases militantes que discuten son los mismos que pertenecen a las mismas corrientes.

Es decir, los mismos que causaron la crisis están discutiendo bajo las mismas condiciones y defectos que lo llevaron a la crisis. Su baja institucionalidad lo llevó a mantener una doble lealtad que es presumida como si fuese cualquier cosa, y eso fue la que contribuyó a la derrota electoral.

Por ejemplo, hay quienes dicen y presumen que votaron por López Obrador, que era postulado por Morena; pero no por el candidato del frente que formó el PRD con el PAN. Es decir, eran del PRD pero no votaron por su partido. Y todavía presumen su acción…, sin preguntarse si este tipo de comportamiento electoral no fue el que dio al traste al partido en el que militan.

A diferencia del PRD, los militantes del PAN o del PRI son mucho más institucionales, votan y defienden a los candidatos que postulan sus partidos, así sean en solitario o en alianzas.

En estas condiciones de militancia, el PRD podrá cambiar de nombre, de logo, de estatutos, pero si sus líderes y sus militantes no cambian de actitud es como si no cambiaran nada.

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