La escalada en Morena

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La disputa por la dirigencia de Morena está escalando a otros niveles de confrontación de los dos grupos que pelean por la presidencia, el de Porfirio Muñoz Ledo y el de Mario Delgado, ambos legisladores. Los resultados de la encuesta que dio como resultado un empate técnico, provocó demandas, toma de oficinas y la acusación de Muñoz Ledo de acoso sexual.

Los resultados de la encuesta, con una muy pequeña diferencia propició que Muñoz Ledo citara a sus simpatizantes para asumir la presidencia; para evitarlo, los de Delgado tomaron las oficinas del partido. Muñoz Ledo contratacó con una denuncia en contra de su homólogo por el uso de recursos públicos. A su vez legisladoras federales que apoyan a Mario Delgado presentaron denuncias contra Porfirio. Hasta aquí lo nuevo y que se ha debatido en la red social de twitter.

El conflicto interno de Morena por resolver el problema de la dirigencia nacional da una idea de lo que podría ser la selección de dirigencias en los estados, y también la pugna por las candidaturas a gobernador, diputaciones locales, federales y ayuntamientos. El camino que tiene enfrente para las elecciones del 2021 se va a tornar escabroso, sobre todo por la baja institucionalidad que tiene el partido y su facilidad para la confrontación, y poco el respeto a las reglas y a sus propios acuerdos.

Las dificultades internas para elegir a su dirigencia fueron resueltas en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que instruyó al Instituto Nacional Electoral que se atendiera y se resolvió que sería a través de encuestas. Pero conforme esta decantó a los otros candidatos, quienes quedaron fuera comenzaron a desacreditar tanto al árbitro como el procedimiento y los resultados, y la palabra fraude apareció…

El uso de la palabra “fraude” para desacreditar a los procesos que no les favorecen ha sido un recurso constante con el cual se desconocen. Lo han hecho desde que formaban parte del PRD y entre otras cosas fueron las que originaron su escisión, pero como el discurso y el comportamiento forma parte de su ADN.

El concepto o la idea del “fraude” servía para señalar su condición de víctima frente a instituciones copadas por una “mafia en el poder” que le impedía su ascenso al poder, pero ahora ellos tienen El Poder, y siguen acusando de lo mismo, pero ahora entre ellos. Esto significa que en Morena conviven víctimas y victimarios, aunque ellos consideren que los victimarios sean las instituciones que tuvieron que ser involucradas por ellos mismos para dirimir un conflicto que entre ellos mismos provocaron y se niegan a resolver de la mejor forma.

Hasta el momento no se avizora una solución al conflicto interno, a la invitación del presidente interino Alfonso Ramírez Cuéllar a sentarse a dialogar fue despreciada por los dos contrincantes.

Por el momento el conflicto continúa entre ambos, Muñoz Ledo y Mario Delgado, y de ellos contra el INE.

A quien quede como dirigente le tocará decidir sobre candidaturas, no sólo a gobernadores, sino diputaciones federales y locales, así como a los ayuntamientos y preparar el terreno para la sucesión presidencial. Es decir lo que se está peleando no es la ideología del partido sino la distribución del pastel, las rebanadas y las migajas. Así que no se resolverá sólo con saliva sino con acuerdos y compromisos concretos acerca de la distribución de los espacios de poder.

La pelea está cantada y los contendientes se la están rifando arriba del ring, hasta el momento no se sabe en que terminará esto.

 

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