La insuficiencia alimentaria

La insuficiencia alimentaria

Comparte con tus amigos










Submit

Todavía no podemos echarle la culpa al coronavirus de las pérdidas económicas o de un catastrófico desplome de la bolsa o simplemente de la inflación y el poco crecimiento económico del país.

La economía de México no es muy sólida y cualquier eventualidad o riesgo podría provocar una inflación mayor a la que ya tenemos de un 3.52 %, de acuerdo con el Índice de Precios al Consumidor que maneja el Inegi. En el mes que va a concluir subió el precio del pollo, el huevo, los plátanos y el frijol.

Ricardo Sheffield, titular de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), detectó aumentos de hasta el 25 % en tomate verde y jitomate bola por la temporada de invierno, que afectó la producción de ambos productos. Bajó el precio de la cebolla, el chile poblano, las calabacitas, los ejotes y la naranja; lo que contuvo un poco la inflación, si no, andaríamos llorando y no tendríamos ni siquiera para medio comer.

Para Gerardo Esquivel, subgobernador del Banco de México, la economía mexicana sumó siete trimestres de estancamiento económico, lo que traducido a lenguaje coloquial, significa que el dinero escasea y, como dicen los vendedores del mercado local, “no hay ventas” y a las amas de casa no les alcanza para su mandado.

Se avecina el reparto del fertilizante en nuestra entidad, pero parece que las cifras no alarman a los actuales funcionarios que harán la distribución este año; pareciera que tienen todo el tiempo del mundo y, como hace un año, se justificarán una y otra vez en que la culpa es de los beneficiarios cuyos padrones no son confiables.

Incentivar la economía local la fortalece y hace más llevadero el estancamiento económico nacional, hace que al menos haya alimentos, aunque escasea el flujo de capital.

Al haber mercancías, estas tienen que ser rematadas, por lo que, en términos reales, hay menos ganancia para el productor porque el precio tiende a bajar, pero la economía local se estabiliza.

Actualmente, lo que ganan los ciudadanos al menos les alcanza para medio comer.

Son tiempos difíciles para la producción porque, si no hay mercancías o estas escasean, suben los precios y, entonces, el dinero no alcanza.

El riesgo de que haya más pobres está latente en un país, mismo en el que ya se piensa en las jornadas electorales cuando no se ha resuelto el principal problema: ¿qué vamos a comer el día de mañana?

Comparte con tus amigos










Submit