La jornada electoral que se avecina

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Las elecciones están a la vuelta de la esquina y por primera vez los partidos políticos están a la expectativa de enviar a competir a sus mejores cuadros. Y los grupos de poder todavía no deciden cómo pactar políticamente.

Ahora ya no basta la estructura de un partido o la popularidad de algún contendiente. Ni siquiera la cantidad de dinero que se emplee en la campaña.

En la actualidad, las redes sociales, los jóvenes votantes, los grupos minoritarios, los excluidos pueden dar la sorpresa e inclinar la balanza hasta el último momento. Y ya, ni siquiera una encuesta es suficiente y ha perdido credibilidad, como método de selección de candidato o medición de simpatía o intención de voto.

El ciudadano elector es muy voluble. Y puede incluso ante la desilusión no acudir a votar. O al revés, prometer un sufragio y el día de la jornada electoral hacer voto cruzado.

Si el Instituto Electoral realizara una depuración de padrón de cada lista de supuestos militantes de partido, se daría cuenta que están duplicados o muchos ya pasaron a mejor vida.

En otro tiempo, las listas de los empadronados en programas sociales eran la herramienta adecuada para hacer tanteos, cálculos y predicciones, incluso los sindicatos o agrupaciones sociales, pero ahora ya ni eso.

Por eso el trabajo de los partidos políticos va más allá de elegir a un candidato. Porque los que no son tomados en cuenta, cuestionan el método de elección y hasta se revelan contra los dirigentes.

Ya nada es como hace más de dos décadas. Donde el que se movía no salía en la foto. Donde el reparto de candidaturas era por cuota de poder. Donde la imposición era lo más normal, donde los dirigentes de los partidos y el jefe máximo eran quienes decidían quién iba como candidato y quién era castigado por insurrecto.

La disciplina partidista y la lealtad, eran principios muy valorados en los grupos de poder. Hoy ya no existe eso o los últimos vestigios de esa vieja guardia son evidenciados como parte de las razones del fracaso electoral.

Hoy los partidos le apuestan a ganar. Por ello candidatos otrora sin posibilidades de registro, emergen de la sociedad civil organizada con amplias posibilidades de triunfo.

Las alianzas de grupos de poder contrarios en principios e ideología hoy pactan porque le apuestan a que aritméticamente sumaran votos. Y la jornada electoral se torna interesante, porque es el ciudadano el que elige a sus representantes populares. Y solo lo hace en las urnas el día de la jornada electoral.

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