“La libertad de la nación para constituirse”

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Ante esta inédita situación nacional, la acción del “TÁBANO” debe mantenerse.

Desde el domingo 1 de julio hemos sentido que han pasado años. El sistema político y su régimen han quedado debilitados y expuestos al juicio, al escarnio público, no sólo de la historia y de la sociedad. Con el voto masivo a Andrés Manuel López Obrador se lograron victorias en candidaturas de senadores, diputados federales y locales, y algunas gubernaturas.

Con votos barrió con el sistema de partidos imperante. Logró en paz un poder político semejante al presidencialismo que existió desde el siglo pasado hasta el año 2000. Un régimen creado por Plutarco Elías Calles a punta de sangre, intentos de golpe de Estado, asesinatos de candidatos y revueltas militares.

López Obrador será un presidente con mayoría en el poder legislativo, que se convertirá en su caja de resonancia y cambios legales que sólo él decida. Menos los cambios constitucionales, que de hacerlos tendrá que acordarlos con otros partidos o cooptar diputados y senadores, como se acostumbra en nuestros quehaceres políticos.

En varios estados tendrá el control de los congresos locales que podrán poner en jaque a gobernadores del PRI, PRD, PAN y a los suyos, si salen de su línea. Un poder casi absoluto que lleva a convocar al clero, jefes espirituales, notables y dueños del poder económico de México, ocupando todos los espacios políticos y sociales que van desde los que defienden el aborto hasta los que lo repudian.

Un Presidente fuerte con una sociedad débil, una sociedad enojada, y si no le cumplen, puede estar pronto defraudada. Frente a ello, debemos reivindicar la frase usada por los liberales desde el triunfo del Plan de Ayutla hasta nuestra Constitución vigente: “LA LIBERTAD DE LA NACIÓN PARA CONSTITUIRSE”. La sociedad es enteramente libre para determinar la forma y el fondo de su constitución, nos dice Jesús Reyes Heroles. Frase que se convierte en bandera de lucha vigente que no debe olvidarse, aun frente al poder logrado por López Obrador a través de los votos y de su movimiento Morena.

Seguimos con lo que nos dice JRH: “La nación 1) es suprema frente a cualquier organismo interno; 2) no está sujeta a ninguna ley. No hay ley por encima de la voluntad nacional, y 3) ella, independiente frente a cualquier poder exterior” (página 23, “JRH selección y estudio”, selección de Eugenia Meyer, Fondo de Cultura Económica, SEP, 2015).

La soberanía popular le dio el triunfo contundente, esa misma soberanía debe seguir fortaleciéndose para que en un momento dado ejerza su poder para evitar que la democracia, las libertades políticas y civiles sean mancilladas por el poder. La tentación de más poder está presente.

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