La superluna

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En un eclipse lunar, la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, que resulta por completo eclipsada. En la Tierra se eclipsa u oscurece la existencia de seres en situaciones o circunstancias adversas, cruentas o sangrientas. Una superluna teñida de sangre; un fenómeno astronómico óptico, extraordinario y sorprendente observado en regiones terrestres la noche del domingo 20 de enero. El fenómeno de la superluna se repetirá en mayo de 2021. Los fenómenos frecuentes son las crisis sociales, económicas, políticas y las que violentan.

En un eclipse lunar, impactó una superluna de sangre. La encontramos en el Apocalipsis de San Juan con lectura de la Santa Biblia, “palabras de Jesús en rojo”, y sobre los sellos del Cordero de Dios (Jesucristo), que asombran a Juan cuando los abre: “miré cuando abrió el sexto sello, hubo un gran terremoto, el Sol se puso negro como tela de calicio y la luna se volvió como sangre”. Definición de la palabra calicio: faja de cerdas o cadenillas de hierro con puntas ceñida al cuerpo “para mortificación”, palabra con el verbo transitivo y pronominal “mortificar”, de afligir o de lo que causa tristeza o angustia moral, como las que padecen familias de las numerosas víctimas de la explosión de un ducto de Pemex en Tlahuelilpan, Hidalgo. Se intercala la conocida expresión “tanta injusticia me aflige”.

Y la palabra griega “phasis” (fase), relativa a la aparición de una estrella, representa los aspectos sucesivos con los que la Luna y otros planetas se presentan. Son también fases sucesivas o en evolución las fases de un combate violento, de una lucha partidista o de una enfermedad muy crítica. Y en el simbolismo astrológico, la definición de septenario, siete planetas: el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y el lejano Saturno. En el simbolismo arcano, la Luna alude “a las imágenes engañosas que provocan la decepción” y el Sol corresponde al triunfo y la felicidad. La Luna, como símbolo onírico en una simbología de sueños, es tendencia a la fantasía. Y según las tendencias psicoanalíticas, soñar con la Luna evidencia que existe algo femenino en nuestro interior. ¡Diablos! Bueno, no os preocupéis, la Luna constituye el símbolo femenino. Y por las féminas, cantemos a la Luna que recibe luz del Sol, letra del vals de Paco Pérez, “Luna de Xelajú”: “Luna gardenia de plata que en mi serenata te vuelves canción”; el vals de Agustín Lara, “Noche de ronda”: “Luna que se pierde bajo las tinieblas de mi soledad”, y el bolero de Chucho Navarro, “Rayito de Luna”: “tú diste luz al sendero en mi noche sin fortuna, iluminando mi cielo como un rayito de luna”.

Citemos a la ciencia impactante. Diremos si el astrónomo polaco Nicolás Copérnico con su enigma del Sol descubrió las leyes del movimiento que guía a todos los planetas del sistema solar —nos faltaría citar las leyes del astrónomo alemán Johannes Kepler sobre el movimiento de cada planeta—, más nos movió el reciente eclipse de Luna, a otros los mueve un interés político-social-económico o el movimiento para alcanzar determinado fin. Se dice que la Tierra gira sobre sí misma con un movimiento casi uniforme alrededor de un eje que pasa por su centro de gravedad al mismo tiempo que describe una órbita elíptica alrededor del Sol. Alrededor, gravitan la Tierra y demás planetas del sistema solar. De gravedad, diremos, son los movimientos más violentos provocados en regiones terrestres.

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