La tautología anfibológica cuasi educativa

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SÍ, EN DIFERENTES FOROS (CONGRESO FEDERAL, CONFERENCIAS DIZQUE MAGISTRALES, DISCURSOS, ETC), EN CASI todos los sitios en los cuales se hable sobre la llamada reforma educativa, no he escuchado más que repeticiones de los mismos conceptos que no ilustran la intención de hacer realmente un cambio en la idea de una real reforma educativa. Falta, desde luego, una revolución educativa que considere las teorías pedagógicas, la política educativa, los valores sociales, etc., del país. En este momento, cualquier contenido de aprendizaje está por encima de la capacidad cognitiva y de los hábitos de aprendizaje, técnicas de expresión y estudio de los alumnos. Por ahí tiene que empezar la revolución educativa.

POR PRINCIPIO, DEBEMOS ENTENDER QUE SE ENTIENDE COMO REFORMA A UNA INNOVACIÓN O MEJORA; EN ESTE CASO, LO QUE se escucha al respecto no son más que frases con propuestas que se circunscriben en opiniones ausentes de aspectos pedagógicos. Mencionan desde innecesarias injerencias de los padres en los procesos de enseñanza y aprendizaje donde no deben ni pueden participar; no todos los padres tendrían opiniones con el conocimiento de los temas de aprendizaje y de enseñanza, la limpieza de las escuelas y otros tantos aspectos que no tienen que ver realmente con la educación.

¿EXAMEN A LOS MAESTROS? ¿QUÉ NO FUERON PREPARADOS PREVIAMENTE EN UNA NORMAL SUPERIOR, POR LO CUAL SE LES permite impartir clases? Se debe asumir que un profesor, en su preparación, debió estudiar muchas materias relacionadas con su profesión. Sí, hay maestros que no saben enseñar o que sus métodos no compaginan con parte del grupo. Las diferentes teorías de la enseñanza, incluidas la psicología y las teorías del aprendizaje (conexionismo, condicionamiento clásico y operante, behaviorismo, más conocido como conductismo, son conocimientos básicos). Lógicamente, a un profesor ya aceptado por la SEP no se le podrá enseñar a enseñar; podría no tener la experiencia. Seguramente, por las posibles deficiencias en las actuales escuelas para maestros, haya deficiencia en sus enseñanzas. Así pudiera justificarse, obligarlos a sustentar exámenes posteriores a la aceptación de su contratación sin hacer evaluaciones a la escuela de donde egresan; esto sería fundamental, esencial y muy importante para corregir desde el origen la preparación del maestro.

HAY, TODOS LO SABEMOS, “ESCUELITAS” QUE PREPARAN EN CUALQUIER CARRERA A SUJETOS QUE SE CONFORMAN CON TENER UN hipotético título, a quienes les aseguran que en poco tiempo pueden presumir de ser dueños de una carrera, incluso “universitaria”; son “títulos sin profesión”. En esas escuelitas debe intervenir la autoridad; es necesario que se acaben las corrupciones entre funcionarios y negociantes de la educación. No sé si aún haya maestros autodidactas —en la SEP, desde luego— cuya preparación académica era notablemente obvia. Hace muchos años, en la época donde la psicología no se inmiscuía en la educación, había maestros “sin título” apenas egresados de Escuelas Primarias (cito con mayúsculas) que tendrían equivalencia superior a las actuales Preparatorias en cuanto a la preparación académica. Un alto funcionario se refirió a su desacuerdo con que se termine con la memorización en las escuelas. ¡Falso! La memoria es el fenómeno de almacenamiento y recuperación de información; facultad de recordar cosas.

FIN

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