La tropa

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La tropa está enojada y México vive una ponzoñosa batalla campal en la que habrá muertos, heridos y desaparecidos y el único responsable de esa guerra entre los mexicanos se llama: Andrés Manuel López Obrador, que salió muy diestro para dividir al país. ¿Quién ganara en esa ponzoñosa batalla campal? Obviamente que, el en pestilente río revuelto, ganaran los sinvergüenzas, sí las oligarquías del poder político y económico. La gran perdedora será la patria mexicana.

El señor presidente de la república no ha entendido y menos a leído la tesis de Agustín de Iturbide y Arámburu el otro emperador, quien sostenía que “En México solamente se puede gobernar, si se cuenta con el apoyo de la iglesia, el poder económico y el ejército”, tesis que se conoce como el pecado original. Y como AMLO arrastra el pecado original de sentirse engreído y contar con una poderosa base social de 30 millones de mexicanos que lo llevaron a la silla presidencial en las elecciones del año pasado, olvida que el poder real lo ostentan las oligarquías gobernantes poderosas. Y que “el pueblo bueno y sabio”, sólo se reduce a vil escenografía electoral y simples pagadores de impuestos.

Durante los días de muertos, AMLO, desde su racho que tiene un nombre de grosería, allá en Chiapas, hablo enojadísimo de un Golpe de Estado que se estaría gestando en su contra, aunque luego corrigió y dijo que “eso es altamente improbable” ¿Para qué hablar entonces de algo que se ve, pero no se ve o de algo que es, pero no es? Antes de ello, AMLO había fustigado severamente al ameritado general Carlos Gaytán Ochoa quien el pasado 22 de octubre durante un desayuno con decenas de generales y mandos de alto rango, entre ellos el general secretario Luis Cresencio Sandoval, pronunció un discurso tronante que enardeció a López Obrador. El discurso no es muy largo, pero si demoledor porque se produjo después del fallido ‘culiacanzo’ que mal parados dejó al ejército y al presidente de la república por pifias a cargo de mandos extraños a la Sedena, pero vale la pena leerlo y releerlo.

Lo fundamental del discurso de General Gaytán es:

Nos sentimos agraviados como mexicanos y ofendidos como soldados” … “Actualmente vivimos en una sociedad polarizada políticamente, porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se sustenta en corrientes pretendidamente de izquierda, que acumularon durante años un gran resentimiento” … “Es también una verdad inocultable, que los frágiles mecanismos de contrapeso existentes, han permitido un fortalecimiento del Ejecutivo, que viene propiciando decisiones estratégicas que no han convencido a todos, para decirlo con suavidad” … “Pero estoy convencido que es mi deber, irrenunciable, mantener invariables los principios de honor, valor y lealtad para con el pueblo de México, ¡sí!, para con el pueblo de México” … El general Gaytán remata con una inquietante y preocupante pregunta: “¿Quién aquí ignora que el alto mando enfrenta, desde lo institucional, a un grupo de “halcones” que podrían llevar a México al caos y a un verdadero estado fallido?”

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