La UAGro del 89 en el 2019

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Este viernes el Consejo Universitario de la Universidad Autónoma de Guerrero que preside el rector Javier Saldaña Almazán, entregará sendos títulos de Doctorado Honoris Causa a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez Hernández, tres personajes que en 1987 comenzaron una aventura que hizo cimbrar al sistema político mexicano en las elecciones de 1988, con la postulación del primero como candidato a presidente de México, con el Frente Democrático Nacional.

Esta ceremonia que se realizará en Acapulco es de relevancia por quien lo otorga y quienes lo reciben. Los personajes y la institución involucrada vivieron con una gran intensidad un proceso que combinó el todavía fuerte autoritarismo y el primer intento de democratización del país a finales de la década de los 80, en los que hubo momentos en que parecía descarrilarse la vía institucional en la lucha por acceder a los espacios de decisión.

Los tres personajes, Cuauhtémoc Cárdenas, Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, encabezaron el mayor movimiento cívico por la toma del poder que al verse frustrado con los resultados oficiales de las elecciones del 88, no faltaron quienes consideraron que de nueva cuenta se cancelaban las salidas pacíficas en México para llegar al poder y que era necesaria una nueva lucha armada. Cárdenas aguantó las presiones sociales y promovió la fundación del Partido de la Revolución Democrática, como una forma de manifestar su confianza en las instituciones y la lucha por la vía de las urnas y no de las armas. El tiempo acabó por darle la razón.

En este proceso Guerrero tuvo un papel de relevancia en la conformación del PRD que se demostró en las elecciones municipales de 1989, en las que los resultados  le regatearon trece ayuntamientos, los cuales fueron tomados y posteriormente desalojados por la policía estatal. El líder, el primer dirigente perredista, fue el tres veces rector de la UAGro, Rosalío Wences Reza, quien encabezó las negociaciones para apaciguar los exaltados ánimos políticos de aquel entonces, frente al gobernador José Francisco Ruiz Massieu.

Han pasado 31 años de aquellos momentos en que México y en especial Guerrero en que el camino a la democracia se bifurcaba, en una ruta de la encrucijada estaba la vía de las urnas y por el otro la vía de las armas, los deseosos de este último camino a ratos parecían más que los interesados en el primero. Si bien es cierto que fue mucha la sangre derramada en esa lucha, al final triunfó la posición cívica, la de los votos.

En aquel entonces el PRI y el gobierno se confundían, al igual que el PRD y la Universidad, no se sabían dónde terminaban los partidos y dónde comenzaban las instituciones; el tiempo, la transición democrática y la alternancia en el poder político en el país con el PAN en el 2000, y con el PRD en Guerrero en el 2005, pusieron a cada quien en su lugar. Los cambios fuero muchos y nada fáciles.

La Universidad Autónoma de Guerrero también cambió. De la lucha en la calle, se pasó al esfuerzo académico, el de la investigación, en fin, a las aulas. Aunque todavía hay quienes consideran que la universidad debe estar en la protesta, hay más quienes consideran que la ruta de la propuesta es la mejor opción para ligar al pueblo de Guerrero con su alma máter.

Con esta entrega de Doctorado Honoris Causa a los tres personajes del 88 a un reconocimiento a quienes han considerado la vía pacífica para el desarrollo de México y de Guerrero, que la UAGro les reconozca esa aportación en el 2019 es también un reconocimiento a la capacidad que ha tenido la institución por mantenerse en la vía institucional, a pesar de las presiones por tomar otros caminos. 

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