Lágrimas de cocodrilo

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Este martes 7 de enero, España atestiguó con el roscón de Reyes en la mano cómo su sistema político se retrotrae a un escenario guerracivilista con dos polos perfectamente escindidos: el bloque de la derecha y el de los otros.

Y en estos otros, la izquierda con sus varios espectros mezclada con una pulverización de grupos nacionalistas y antisistema; no se trata de un grupo cohesionado ideológicamente hablando, pero ayer, la derecha que suma cuando trata de sumar volvió a situar el momentum histórico del país ibérico contextualizándolo en la defensa de España de aquellos quienes quieren destruirla… y es exactamente en este sitio en el que ha ubicado a ese bloque de “los otros”.

Así se ha vivido la investidura de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados en España. Si el domingo salió rechazado por mayoría absoluta, ayer, la votación por mayoría simple le dio la victoria por una pírrica diferencia: dos votos a favor.

El líder del PSOE ha sido ratificado presidente de España por 167 votos a favor contra 165 en contra y 18 abstenciones… es verdad, esto es la democracia; él ha ganado dos veces dos elecciones generales y la democracia es llevar a cabo la voluntad del sufragio predominante.

No es la victoria de Sánchez en las urnas lo que intranquiliza a una parte de la sociedad ibérica, se trata más bien de los socios con los que ha pactado para gobernar y, por supuesto, obtener apoyos para aprobar leyes en el Congreso.

No es el triunfo de un candidato del PSOE lo que ha despertado a los demonios de la ultraderecha, a los franquistas y a algunos bajo el influjo tardío de la ensoñación de los tiempos del dictador Francisco Franco, lo es el miedo al comunismo, el temor a un grupo como Unidas Podemos; primordialmente, a gente como Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero, uno de los mentores de Podemos y quien, desde la sombra, tiene una amplia influencia en Iglesias, futuro nuevo vicepresidente de España.

Se ha abierto la caja de Pandora, es la nueva confrontación actual entre la ultraderecha de Vox y la ultraizquierda de Unidas Podemos y en medio del rifirrafe político, ideológico y social están los dos partidos otrora columnas del bipartidismo, léase el PP y el PSOE.

Por supuesto que es social porque Javier Ortega Smith, secretario general de Vox, advirtió que realizarán sendas convocatorias ciudadanas, manifestaciones de toda índole, para llenar todas las plazas de España de gente protestando contra quienes quieren romperla.

A COLACIÓN

Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero emergieron en España con su grupo político emanado de los debates acalorados en la Universidad Complutense porque la larga crisis económica padecida en Europa desde 2008 construyó el caldo de cultivo para que florecieran sus ideas aprovechando el enorme descontento de la gente trabajadora, de miles de familias que han visto depauperar su vida, que perdieron sus casas porque los bancos exigieron las hipotecas no pagadas porque en medio de la crisis los ricos se volvieron más ricos y un grueso de la clase media española se empobreció, perdió su trabajo, cedió derechos laborales, porque antes se hablaba de marginación y hoy se habla de pobreza.

Así germinaron las ideas de Iglesias y de Monedero, que no son otras más que las ideas del Che Guevara junto con las de Fidel Castro y mucho más allá, las del ruso Mijaíl Bakunin. Ambos se han sentido tan seducidos por el rostro populista y demagógico latinoamericano que no solo se han acercado a aprender de cerca del fenómeno, sino también para asesorarlo.

El año pasado, Monedero lo intentó en el caso de México, apenas supo del triunfo del candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador, y buscó un acercamiento con él; lo recibió Martí Batres, hablaron de la necesidad de converger entre Morena y Podemos, buscar hilos conductores.

Mientras tanto, Monedero le dedicó uno de sus libros a Batres y otro al entonces candidato electo. Se ha construido una imagen de “asesor externo” de Podemos por la que se presume que cobra.

Por eso es que Sánchez asusta, porque asusta Iglesias y porque detrás de este orbita Monedero. Y porque, como bien sabemos, en América Latina, en política, le abres la puerta a un populista-demagogo y este termina metiéndose en la cama, apropiándose de la vivienda entera.

Ayer, Iglesias lloró de emoción en el Congreso de los Diputados, lo hizo al final del proceso de investidura, ya tiene una parcela del cielo del poder conquistada a seis años del surgimiento de Podemos y él está frotándose las manos porque será un segundo vicepresidente a cargo de la parte social y de la Agenda 2030.

España corre el riesgo de convertirse en una economía en la que trabajar y salir adelante sea más difícil que estar desempleado, subsidiado y mantenido por el sistema.

A grupos como Unidas Podemos les conviene más lubricarse subsidiando y dando ayudas sociales que generando riqueza… y eso preocupa muchísimo.

 

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