Las divisiones de Morena

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En el marco del quinto aniversario de su fundación el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) lo celebra con diferentes brotes de división, tanto a nivel nacional como en el estado de Guerrero y eso que no han cumplido un año de gobierno, al que accedieron a lo que se denominó un tsunami por el nivel de arrastre de los votos que obtuvieron en las elecciones del 2018. Y lo que ha causado esa parcelación de grupos es lo que el líder máximo, Andrés Manuel López Obrador, ha denominado para sus contrarios políticos como una vulgar ambición política por el poder.

En el centro de todas estas disputas hay el mismo motivo, el poder, su obtención, ampliación y retención, en los distintos niveles; lo que ha provocado en los últimos días, sobre todo, una agudización de la crisis; la primera de ellas sería la desaparición de poderes en el estado de Baja California, en el que el gobernador postulado por Morena, Jaime Bonilla, electo por dos años, los amplió a cinco.

Jaime Bonilla fue defendido por la dirigente nacional Yeidckol Polevnsky, quien en su defensa argumentó que fue el pueblo quien le pidió a Bonilla gobernar por cinco años, cuando apenas es electo. Por su parte, el presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, también postulado por Morena, rechazó la acción de Bonilla y le recriminó que se trataba de un retroceso al siglo XIX, en ese contexto dijo que se buscaría disolver los poderes de la entidad.

Pero Polevnsky tiene otro frente abierto y es la disputa con la también presidenta pero del Consejo Nacional, Bertha Luján, quien aspira a suceder a Yeidckol, y en esos requiebros de lucha por dirigir al partido también se están acusando a través de intermediarios del uso faccioso de los recursos públicos para apoyar a una u a otra dirigente. Incluido el caricaturista Rafael Barjas, El Fisgón, quien acusa a la dirigente nacional, Yeidckol Polevnsky, de no proporcionar los recursos económicos para el funcionamiento del Instituto Nacional de Formación Política.

Pero como es arriba, es abajo. En Guerrero la disputa que hay entre los grupos, acá comandados por el súper delegado federal, Pablo Amílcar Sandoval, y el subdelegado Acapulco, César Núñez Ramos, mostraron la división en dos festejos por el quinto aniversario y en el que se lanzaron mutuas acusaciones de infiltrados, oportunistas y otras linduras, pero siempre con el remate de la necesidad de democratizarlo y llegar a la unidad partidista.

Otro frente de batalla de Morena en Guerrero es la Universidad, en la que una parte de los militantes se encuentran acuerpados con Sandoval Ballesteros y buscan postular a un candidato a rector. Pero también otros militantes se encuentran en las corrientes universitarias, entre ellas la de Javier Saldaña Almazán, que es el Frente Democrático por la Reforma de la Universidad (Fredeuag).

Un partido político es una parte de la sociedad que se une para luchar por cuestiones en común, con una visión conjunta de lo que requiere cambiar y cómo debe ser cambiado, pero cuando diversos grupos se presentan cada uno con su forma de ver el mundo demuestra que en realidad no existe un partido político sino un frente de grupos, en la que hay una muy baja institucionalidad.

Es decir en Morena hay mucho de los vicios del PRD. Y aún cuando se trata de un partido reciente, el más reciente, del sistema partidista mexicano está conformado por viejos líderes de la izquierda mexicana, ahora sí que se trata de vino viejo en odre nuevo.

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