Lecciones históricas

Lecciones históricas

Comparte con tus amigos










Submit

Entre 1952 y 1966, es decir, durante 14 años, Ernesto Peralta Uruchurtu fue regente de la Ciudad de México, apodado el “Regente de Hierro”. Eran los años en que la Ciudad de México lucía impecable, la delincuencia era mínima y se podía circular a cualquier hora del día o de la noche sin que nadie le hiciera algún daño. Eran los tiempos en que se amarraba todavía a los perros con longaniza…

El “Regente de Hierro” solía disfrazarse por las noches de indigente o metido en un viejo abrigo o gabardina y recorría las delegaciones de policía y todo lo que veía mal lo corregía, al día siguiente mandaba a la calle a los malos funcionarios y empleados.

Una noche, ya casi de madrugada, circulaba rumbo a su casa y en Paseo de la Reforma se encontró con una mega fuga de agua. Se detuvo para ver de qué magnitud era el problema.

Al llegar a su casa llamó a la dependencia encargada, donde un malhumorado y amodorrado empleado le informó que la fuga se arreglaría al día siguiente, que ya no eran horas de oficina y ¡pécatelas, le colgó el teléfono! Uruchurtu insistió y el mismo empleado le volvió a contestar de mala gana y le volvería a colgar la llamada.

Al día siguiente, aquél irresponsable empleado sería despedido.

Un caso digno de ejemplo nacional, acaba de ocurrir en Cuauhtémoc, Chihuahua, cuando el alcalde Carlos Tena hace unos días, que ya estaba harto de quejas y quejas por malos tratos a la ciudadanía por parte de los funcionario y empleados municipales, urdió disfrazarse, ayudado por su esposa de discapacitado en silla de ruedas, en la que llegó hasta el mismísimo despacho del presidente municipal – su oficina-, donde se lo negaron, argumentando que estaba en una reunión con el gobernador, pero que en media hora lo atendería su secretaría, que estaba muy ocupada.

Pidió hablar entonces con el secretario del Ayuntamiento y nada. Bajó por el elevador para discapacitados, donde el policía lo trató con la punta del pie. Recorrió otras dependencias de las que tenía reportes negativos hasta llegar con la persona encargada de proporcionar las despensas a discapacitados y personas de la tercera edad, sería la única dependencia en la que lo trataron como manda Dios y una mujer hasta le preguntó si ya había desayunado y le mandó comprar una gelatina, hoy la mujer está a punto de ser condecorada como una empleada humanista y ejemplar, los tiranos se irán del Ayuntamiento de Cuauhtémoc, tras advertirles que él seguirá haciendo actuaciones con diversos personajes populares para cerciorarse en carne propia sobre cómo funcionarios y empleados tratan con tiranía a la gente.

¡Digno del aplauso es Carlos Tena!, pero también digno de ejemplo que deberían poner en práctica los 2 mil 349 alcaldes de México, los 32 gobernadores y sin faltar el presidente de la República, que pierde mucho el tiempo con tanta habladuría en las mañaneras de Palacio.

El día en que los gobernantes hagan lo que hacía don Ernesto P. Uruchurtu y don Carlos Tena, ese día, sin duda otro gallo le cantará a México porque todo caminará como sobre ruedas o como reloj suizo. ¿Quién o quienes serán capaces de tener esa sensibilidad humana que tanta falta le hace a la República para dignificar al gobierno y al quehacer político?…

¡Me quitó el sombrero y me pongo de pie ante el alcalde, don Carlos Tena!

Comparte con tus amigos










Submit