Loor a nuestras instituciones armadas

Loor a nuestras instituciones armadas

Comparte con tus amigos










Submit

Acapulco.- Las operaciones de toda índole que en la República están instrumentando los gobiernos federal, estatal y municipal de acuerdo con la región que nos toque están siendo nutridas con la participación de las Fuerzas Armadas por medio del Plan DN-III, un instrumento operativo militar de auxilio civil que nace el año de 1965 por mandato del presidente Gustavo Díaz Ordaz y que establece los lineamientos de los organismos del Ejército y Fuerza Aérea mexicanos para realizar actividades de auxilio a la población civil afectada por desastres de origen natural o humano, optimizando el empleo de los recursos humanos y materiales para su atención oportuna y eficaz, apoyando en la preservación de sus bienes y entorno.

Remontándonos al 18 de septiembre de 1965, se desglosa el anexo E con el título Plan de Auxilio a la Población Civil en Casos de Desastre, conocido por sus siglas DN-III-E. Dicho plan se implementó por primera vez el año siguiente —1966— al desbordarse el río Pánuco en el estado de Veracruz, colindante con el estado de Tamaulipas, donde no hubo pérdidas humanas gracias a la eficacia del Plan DN-III-E.

Actualmente somos testigos de esta labor tan meritoria de nuestras fuerzas armadas no solo en Guerrero, sino en el resto de las otras 31 entidades federativas. En las torrenciales tormentas en Veracruz y el sureste, la población civil está siendo atendida por elementos del Ejército y la Marina integrantes del Plan DNIII-E que se desplazan por toda la República y que cumplen con una misión que mucho les honra por instrucciones del jefe máximo de las Fuerzas Armadas de México.

La situación de emergencia, en este caso, ocasionada por la pandemia de COVID-19, puso en estado de alerta a nuestras fuerzas armadas nacionales, incluidas, en este caso, la Marina-Armada de México y todos los estamos viendo cómo se desempeñan en eventos de alto significado moral y de solidaridad social atendiendo a la población en comedores comunitarios, donde son los propios militares quienes preparan toda la ingeniería alimentaria para que la población más flagelada por los estragos de la paralización económica tenga una posibilidad de nutrirse mientras concluyen los días aciagos de este temporal. En Acapulco, Zihuatanejo, Tlapa, la Costa Chica, la Tierra Caliente y todo el estado de Guerrero, tenemos suficientes motivos para agradecer a las Fuerzas Armadas su pasión por servir a México.

 

ADRIÁN WENCES CARRASCO

Comparte con tus amigos










Submit