Los 90 años del PRI

Los 90 años del PRI

Comparte con tus amigos










Submit

El Partido Revolucionario Institucional cumplió 90 años. Fundado con el nombre de Partido Nacional Revolucionario, con la idea de pasar de ser un país de un solo hombre a un país de instituciones, el PRI nació desde el poder y se generó con una fórmula para ganar de todas, todas las elecciones. Hasta que poco a poco se fueron perdiendo sus condiciones que esas fórmulas para obtener el triunfo se agotaron, y por lo menos hasta ahora siguen noqueados por los resultados electorales del 2018.

El PRI nunca fue un monolito, de una sola pieza ni de una sola persona. Aunque su fundación fue del Jefe Máximo de la Revolución Mexicana, Plutarco Elías Calles, como PNR; con la aglutinación corporativa de los obreros en la CTM, los campesinos en la CNC y la burocracia en la CNOP, fueron haciendo del PNR, luego Partido de la Revolución Mexicana (PRM), logró la estabilidad política posrevolucionaria e institucionalizar la lucha política por el poder.

El sistema político mexicano se constituyó, decía Daniel Cosío Villegas, con dos pilares principales, el Presidente y el Partido. El primero decidía candidatos y el segundo los postulaba, el poder ejecutivo resolvía y el partido, a través de sus sectores, CNC, CTM y CNOP, gestionaba en un procedimiento clientelar y patrimonial de los recursos públicos. Este sistema perduró hasta el 2000, como tal pero tuvo sus momentos de reconfiguración.

El PRI conservó intacta sus fórmulas para ganar hasta la década de los 80, pero algo comenzaba a cambiar en la sociedad mexicana. El PRI perdió ante el PAN y el Partido Comunista los primeros municipios, Alcozauca, Guerrero; Juchitán, Oaxaca; así como en Chihuahua y Durango. El 88 fue la primera ocasión que el partido hegemónico sintió el poder opositor. En el 97 perdió la mayoría en el Congreso, y el 2000 perdió la Presidencia de la República.

Las fórmulas para ganar fueron compuestas por varios ingredientes, muchas de esos tuvieron nombres que pasaron a formar parte de la picaresca. En los procesos electorales se inventaron nombres como ratón loco, urnas embrazadas, operación tamal, entre otros que significaron alguna manera de operar las trampas y el desaliento del voto y participación ciudadana. El control de los procesos electorales, desde la integración de la mesa directiva de casillas estaba conformada por funcionarios de la secretaría de Gobernación, federal y estatal.

El Presidente controlaba los poderes Legislativo y Judicial, era el “dedazo” el que asignaba las candidaturas, diputados federales, senadores y gobernadores; estos últimos a su vez, designaban a diputados locales y presidentes municipales. A quienes participan con sus aspiraciones, que no debían ser reveladas, se les llamaba “tapados” y al momento en que el dedazo se hacía pública la candidatura se le llamaba “destape”.

Ser candidato era la antesala al acceso al poder. No había más, porque eran asegurados los triunfos.

A partir de las reformas electorales que comenzaron a partir de la década de los 90, el sistema político mexicano tal como se inició en 1929 se agotó, y con ello la fórmula ganadora del PRI. En el 2000 perdió por primera vez la presidencia de la República, la recuperó en el 2012, pero la volvió a perder en el 2018. Y aquel partido otrora ganador apenas se quedó con 47 diputados federales de 500, 14 senadores de 128, 13 gobernadores de 32, 550 alcaldes de 2011 y 184 diputados locales de 1123.

En cargos se nota la diferencia de la derrota del PRI, en lo que todavía no se puede notar alguna diferencia es en la cultura del comportamiento priista del nuevo sistema político que se debe reconstituir a partir del ascenso de Morena al poder. Todavía es muy temprano para saber que depara el futuro, sí es que Morena trasciende a los dos periodos presidenciales, porque el PAN obtuvo dos periodos presidenciales, porque de 18 presidentes del PRI desde 1929, el PASN ha tenido dos y ahora la izquierda uno. Veremos qué pasa.

Comparte con tus amigos










Submit