Los dogmas del neoliberalismo

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La ciencia económica ha dejado de ser una ciencia crítica, desinteresada, dejó de analizar los diferentes fenómenos económicos desde un punto de vista objetivo, tal cual son; hoy se oculta la realidad de cómo se dan los hechos, en particular de aquellos que conciernen a los problemas sociales.

Actualmente la “ciencia económica” afirma o dice lo que les conviene a los más potentados del mundo, al parecer está al servicio de ellos; y también, trata solo de aquellos hechos que no afecten los intereses de estos “caballeros del dinero”.

Desde luego que hay economistas (y muchos), que tienen principios, ética profesional, y por lo mismo escriben o hablan con la verdad, son críticos; y por lo general, estos son aquellos que no laboran en las instituciones como el Banco de México (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), o en gobiernos neoliberales (dentro de estos hay excepciones), etcétera.

Son los “economistas neoliberales” los que caen en lo anotado arriba; defienden teorías que ya no tienen vigencia y que está demostrado que son meros dogmas, mitos o fetiches, como, por ejemplo, la “teoría de la competencia perfecta”. Como dijo el “barbón”, son “las furias del interés privado” las que provocan tal situación.

Los economistas neoliberales, en particular los del FMI, parten de premisas o postulados (Walrasianos), por ejemplo, de que el capitalismo tiende al equilibrio, que tal equilibrio se corresponde con una aplicación de los recursos productivos y que la asignación de recursos es óptima y por lo tanto da lugar a la maximización del bienestar social (son teorías falsas). Agregan los neoliberales, la condición de que tales teorías se cumplan, se tiene que aceptar la superioridad del mercado para solucionar los problemas económicos y que es la actividad económica privada el motor del crecimiento.

Afirman que el mecanismo de mercado lleva a la economía a un desempeño eficiente y eficaz, que esto es como una ley natural, y que no dejarla funcionar con entera libertad, sea por la intervención del Estado o por los monopolios, la desvirtúan, y ya no cumple con su cometido.

Esto es un mito, un dogma, un fetiche, ya he señalado en este espacio que el mercado tiene muchas fallas, por ejemplo, no resuelve los problemas estructurales, acentúa las desigualdades, el ingreso se reparte en una forma muy desigual, etcétera.

En segundo lugar, el mercado que impera en el capitalismo actual no es el de la competencia perfecta, sino el de la competencia imperfecta, es decir, el mercado de los oligopolios, la normalidad actual es el mercado oligopolista, son estos los que dirigen la economía. Continuará.

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