Los dos Méxicos de AMLO

Los dos Méxicos de AMLO

Comparte con tus amigos










Submit

Un año de dictadura populista, un año de dividir peligrosamente a los mexicanos, un año de mecansogancismo, un año de mentiras, un año de simulación política, un año de yerros y muchas metidas de pata, un año de recesión económica, un año de “abrazos y no balazos”, un año de “fuchi, guácala”, un año de macabras masacres, un año de aprendizaje, un año de novatadas, un año de poder unipersonal con aires absolutistas, un año de contagiosa neurosis presidencial, un año de los “otros datos” y de “mis números”, un año de ultrajes a la dignidad nacional con entregas de dádivas electorales a los mas pobres, un año de hartazgo por las mañaneras en Palacio Nacional. En fin, el recuento del nuevo accidente político en la historia de México es largo, pero, por falta de espacio, ahí le paramos.

Y como el error político mayúsculo de AMLO en su primer año de desgobierno ha sido la enconada división entre los mexicanos haciendo del país un México de pejechairos y un México de “conservadores fifís” o un México de pobres y un México de ricos, bien vale la pena preguntarle al inquilino de Palacio Nacional:

¿No le parece a usted, señor presidente, que ya se le acabó el tiempo de aprendizaje y que ya es tiempo de gobernar para todos los mexicanos?

Esos dos Méxicos los vimos el domingo: uno en Palacio Nacional coreando vivas y loas al presidente; el otro México a unas cuantas calles de ahí y en muchas otras ciudades de las República exigiendo incluso la renuncia de AMLO ante su probada incapacidad para resolver la galopante criminalidad que impera en México con más de 30 mil asesinatos, la desastrosa economía que está en recesión desde hace nueve meses y un galopante desempleo, aunque el presidente jure y perjure que se crearon más de 600 mil empleos en su primer año de cobrar como presidente de México, lo cual es una absoluta mentira porque la gran generadora del empleo es la pequeña y mediana empresa y los despidos en ellas están a la orden del día; eso se refleja en los bolsillos, porque la gente no tiene para comprar ni para pagar empleados.

Es una colosal mentira el número de empleos de los que habla AMLO, porque él incluye a un gran número de jóvenes que reciben en dádivas unos tres mil 600 pesos al mes como aprendices en empresas, pero da la casualidad de que esos casos no pueden considerarse como empleos porque no pagan impuestos ni tienen las prestaciones de ley como el Seguro Social, así que al presidente le podría crecer la nariz como a Pinocho.

Comparte con tus amigos










Submit