Los otros muertos del coronavirus

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En 1932 y tras la depresión económica que inició en 1929 en EU, había 12 millones de desempleados; es decir, el 24 % de la población norteamericana se había quedado sin trabajo y cientos de empresas se fueron a la quiebra. Casi un siglo después, el coronavirus ha dejado en solo cuatro semanas tres y medio millones de desempleados en el país de las barras y las estrella, donde el Güero loco, Donald Trump, y el Congreso norteamericano le han tenido que inyectar a la economía gringa un poderoso antivirus de más de dos trillones de dólares, apenas el 10 por ciento del PIB mexicano, para evitar la quiebra masiva de pequeñas y medianas empresas en EU, como ocurrió en 1932, pero, sobre todo, para palear el sufrimiento de los trabajadores de menos ingresos que tengan hasta mil 100 dólares por semana.

Donald Trump busca por todos los medios afianzar la reelección; como sabe que la economía norteamericana y de todo el mundo se encuentran en recesión, intentó que la parálisis en Estados Unidos terminara el 12 de abril, pero alguna mente sensata le recomendó que no sería prudente porque la mortandad por la peste que actualmente azota al mundo se convertiría en su tumba política y llevaría a la quiebra a la nación norteamericana, por lo cual decidió que la cuarentena dure hasta el 30 de abril.

Por lo que a México se refiere, tristemente hay que decirlo, tiene un presidente cuentachiles o negrero que no tiene ningún plan emergente para evitar que miles de pequeñas y medianas empresas mueran víctimas del coronavirus, pues no contempla ningún apoyo económico para evitar que millones de empleos se pierdan cuando México está urgido de crear nuevas fuentes de trabajo. Tengo la impresión de que López Obrador llegó al poder para darle en la torre a la nación azteca. El señor López Obrador ha advertido que “primero los pobres”, para los que tampoco contempla ningún plan emergente y para las empresas, menos. Además, al radicalizar su discurso demagógico insiste en dividir a los mexicanos culpando a los ricos y conservadores de todos los males que enfrenta el país. Lo único que ha prometido y lo que prometió en la campaña electoral es no subir impuestos cuando en realidad lo está haciendo.

Las cúpulas empresariales y expertos en economía estiman que, en caso de durar en México la crisis del coronavirus por tres meses, como ocurrió en China y en Italia, podrían morir más de 700 mil pequeñas y medianas empresas, con lo cual se dejarán sentir en cascada millones de demandas laborales y México quedará todavía más a merced de las bandas criminales. Como es lógico suponer, los otros muertos del coronavirus superarán, y con creces, a los muertos de la pandemia, que ya suman en todo el mundo más de 42 mil, de los cuales solamente 29 han muerto en México. Yo me pregunto, y seguramente usted también, ¿a qué se debe semejante fenómeno? ¿Será que los mexicanos, a falta de presidente de la República, solo tienen la bendición de Dios?

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