Los patriotas

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El siguiente texto periodístico constituye una respuesta histórica al intento de López Obrador de gobernar simultáneamente en los tres Poderes de la Unión: “El juez Gómez Fierro frenó la aplicación de la Ley de la Industria Eléctrica, porque podría llegar a dañar la competencia y la libre concurrencia en el sector eléctrico, además de que puede producir daños inminentes e irreparables al medio ambiente, toda vez que fomenta la producción y el uso de energías convencionales que desincentivan la producción de energías limpias, y genera incertidumbre. “Sí, en efecto, Juan Pablo Gómez Fierro, juez Segundo de Distrito en Materia Administrativa, Especializado en Competencia Económica, Radiodifusión y Telecomunicaciones, “concedió las primeras suspensiones provisionales a empresas que impugnaron el nuevo estatuto, porque es contrario a diversos artículos de la Constitución”.

Gómez Fierro sentenció: “En la anterior ley se implementó un marco jurídico aplicable al sector eléctrico orientado a garantizar la competencia y libre concurrencia de agentes económicos, el desarrollo sustentable del país y la protección del medio ambiente. “Todo ello con el objeto de obtener las mejores condiciones en la generación y el abasto de electricidad a precios competitivos, en beneficio de la población en general, así como de permitir que el país cumpla con las metas impuestas en materia de generación limpia y sustentable”.

Cuando AMLO prometió guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanan, y si no que la nación se lo demande y bla, bla y otro bla, fue informado de dicha suspensión provisional, acusó al juez Gómez Fierro de “ser traidor a la patria y vendido a intereses particulares”, solo porque este aplicó la ley tal y como era, sin duda, su obligación, en tanto AMLO lo atacó como si él no fuera el titular del Poder Ejecutivo electo democráticamente para defender el Estado de derecho y la separación de poderes y no se hubiera comprometido a garantizar el respeto a la rama judicial. Como si todo lo anterior no fuera suficiente, entre otros ataques, López Obrador envió una carta intimidatoria al presidente de la Corte para “esclarecer la actuación” del juez Fierro. Sería lamentable, agregó, “que después de todo el daño que la oligarquía ha causado al país, sigamos permitiendo el abuso y prepotencia bajo la excusa del Estado de derecho”. ¿Qué?

El juez Gómez Fierro es un patriota que se enfrenta al poder cuasi omnímodo del presidente, muy a pesar de todas las consecuencias que pudiera padecer, ya que las leyes promulgadas durante la terrible existencia de la 4T, como ocurre en cualquier dictadura, establecen una enorme cantidad de delitos por los que pudiera ser acusado cualquier ciudadano, es decir, hoy en día, respirar podría significar una conducta criminal, válgase la licencia literaria.

¿Otro patriota? Sí, claro, se llama Agustín Caso Raphael, el auditor especial de la Auditoría Superior de la Federación, el mismo que declaró que el costo real de la cancelación del NAICM fue de 331,000 millones de pesos y no solo de 100,000 millones, según “los datos” de AMLO. A pesar de tener toda la razón en su dictamen y de estar bien soportado metodológicamente sin olvidar los cargos por intereses a devengar en los próximos 20 años, Caso Raphael fue removido “temporalmente” de su cargo, en virtud de las agresiones, otra vez intimidatorias del presidente, ahora al Poder Legislativo. ¿Acaso solicitar “una limpia” a la ASF y declarar que esta hizo “el ridículo” al elaborar con errores la tercera entrega de la Cuenta Pública 2019, es una conducta propia de quien se comprometió a respetar la división de poderes?

Basta que los integrantes de una institución, organismo, cámara o persona física, se atrevan a discrepar públicamente sobre los “datos” del Jefe del Estado Mexicano, para despertar su ira, misma que se traducirá en el lanzamiento de diversos insultos, amenazas y humillaciones violatorias de la Constitución y ajenas a su alta investidura.

El juez Gómez Fierro y Agustín Caso Raphael, son auténticos patriotas, genuinos defensores de las instituciones republicanas, dignos acreedores del respeto de la nación. No los dejemos solos.

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