Los retos de la educación

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La educación en Guerrero está por los suelos. La suspensión del foro de consulta nacional “Educación para el bienestar” el pasado 7 de octubre fue solamente una muestra del malestar del magisterio disidente y de los muchos conflictos que tienen pendientes o sin resolver.

En ese escenario se anunció la renuncia del titular del sector educativo el lunes 3 de diciembre por motivos de salud, el mismo que no pudo convencer a los maestros que laboran en la sierra de las poblaciones en Leonardo Bravo y Tlacotepec de regresar a dar clases, mucho menos a los de Chilapa y Acapulco, que ya han adelantado vacaciones decembrinas por amenazas de extorsión.

En la entidad hay altos niveles de exclusión del sistema educativo porque los alumnos reprueban continuamente, abandonan la escuela en la Montaña pasando el Día de Muertos y regresan en mayo para la siembra de temporal, pero se han documentado casos de abandono definitivo, mismos que pasan a formar las filas del ejército de adultos que hoy nos colocan como el campeón en rezago escolar a nivel nacional junto con Oaxaca y Chiapas con miles de adultos que no saben leer ni escribir o no han concluido la educación básica.

Además, en las escuelas de Guerrero, los alumnos no han adquirido habilidades para la vida, ya no digamos formación para el trabajo.

De acuerdo con datos del INEE, para 2016-2017 se registra que de cada cien niños que se inscriben a primer grado de primaria a los seis años, 87 se inscriben a primero de secundaria seis ciclos después. 

A nivel entidad federativa, Quintana Roo y Ciudad de México registran las probabilidades más altas de inscripción, donde prácticamente la probabilidad de que te inscribas a primero de secundaria seis años después de haber ingresado a primaria es del 100 por ciento.

Por otro lado, Coahuila, Chiapas y Guerrero reportan las probabilidades más bajas de transitar de primaria a secundaria en un periodo normativo con valores porcentuales que oscilan entre el 65 y 70 por ciento.

Con este tipo de datos se exhibe la incapacidad del sistema educativo guerrerense para mantener a la población escolar en trayectorias normales y sin interrupciones para no repetir o abandonar los estudios.

El rezago informático en la entidad es evidente. De acuerdo con datos del INEE en 2016, solamente el 28.9 por ciento de escuelas en educación primaria tiene al menos una computadora, por lo que están peor los estados de Chiapas, con 14.5 por ciento, y Oaxaca, con 19.1 por ciento. En cambio, Sonora y Tlaxcala tienen 72.9 por ciento y 75.7 por ciento, respectivamente.

En secundaria y media superior, las cosas no están mejor. Si a eso agregamos que en muchas zonas de la entidad no hay servicio de internet, las cosas se complican para la conectividad de los alumnos y el rezago escolar se acrecienta condenando a las próximas generaciones de estudiantes al fracaso educativo porque no cuentan con las condiciones mínimas de educación.

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