¿Lucha contra la pandemia o por el poder?

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En los países capitalistas avanzados, supuestamente democráticos, sí hay democracia, pero de élites; es el caso, por ejemplo, de Estados Unidos. Existen partidos políticos o grupos que en forma constante están en disputa por el poder político y solo en casos muy excepcionales se olvidaban de sus diferencias políticas o ideológicas y colocaban el interés de la nación por encima de sus intereses bastardos y mezquinos, sea por guerras, sismos, inundaciones, epidemias, etc.

Pero desde que existen las llamadas políticas de Estado ya no se da esa tregua en la disputa por el poder político y una de estas políticas de Estado es contar con fondos millonarios para afrontar dichos problemas; el grupo en el poder lo administra con entera libertad. De esta forma, los opositores ya no se apartan de lo que es lo principal para ellos: la lucha por el poder.

En este caso, el grupo en el poder en turno trata de ganar la batalla a la pandemia con los fondos y sumas millonarias de recursos en sus haciendas; busca ser eficaz y eficiente (si no son corruptos). Al salir exitoso podría conservar el poder hasta por uno o más periodos. Por otro lado, el grupo o grupos en la “oposición”, los que están fuera, tratan de convencer a la sociedad de que ellos son la mejor opción, que tienen la mejor alternativa, que su estrategia es la más apropiada aun a sabiendas de que no sea cierto.

Es el caso de la “oposición” de México, pero esta en realidad no presenta opciones salvo la que perjudique al presidente de la República, hoy, con su propuesta de aislar a medio mundo en sus casas hasta utilizando la fuerza de ser necesario, no tiene otro fin que el de parar la economía y, por lo tanto, el remedio sería peor que la pandemia de aplicarlo: habrá caos y crisis económica de incalculables consecuencias.

Pero AMLO está demostrando que no quiere el “poder por el poder”, sino que tiene objetivos y metas, que lo utiliza como un medio y no un fin; por ejemplo, el de terminar con la corrupción. Además, el presidente ya presentó su plan contra la pandemia, lo que no esperaba la perversa “oposición”.

Hoy, al gobierno de México se le presenta una pandemia para la cual no estaba preparado, menos el país. No se cuenta con una infraestructura, como son hospitales equipados, ni con un cuerpo de médicos y enfermeras suficientes, etc. Este sector fue abandonado y olvidado por los anteriores gobiernos. Peña Nieto dejó alrededor de 300 hospitales sin terminar; tenía el propósito de privatizar el sector salud apegándose al fundamentalismo neoliberal.

La alternativa de no aislar en extremo y por la fuerza y solo en forma parcial, de confinar a las personas mayores, mujeres embarazadas, etc., de tomar medidas, como, por ejemplo, suspender actividades que no son esenciales, de evitar concentraciones tales como eventos deportivos, espectáculos, cine, etc., de guardar la distancia entre las personas, omitir el saludo de manos recomendando que se laven las manos constantemente y no se toquen la cara, etc., corresponde más a las características de este país, el cual tiene un 70 por ciento viviendo en pobreza y pobreza extrema y más del 50 por ciento del total de los trabajadores en la informalidad, que van al día, entre otras cosas.

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